Introducción
Metodología
Se ha realizado un estudio desde una perspectiva tanto cualitativa como cuantitativa, siguiendo metodologías y técnicas tanto de la Antropología como de la Agronomía. No obstante, ha tenido mayor importancia el método etnográfico, pues es el que nos permite acceder a las cuestiones centrales del conocimiento local sobre las variedades locales, a las dimensiones discursivas y conductuales del problema, a las representaciones de los actores sociales y a su praxis en el manejo del medio y en la consideración de la biodiversidad.
El término etnografía alude al proceso metodológico global que caracteriza a la Antropología Social y que supone el conocimiento de la realidad a través de la inmersión del investigador en el objeto de estudio, en la comunidad.
Por trabajo de campo designamos el período y el modo de la investigación dedicado a recopilación y registro de los datos. El trabajo de campo, como situación metodológica, supone la estancia continuada del investigador especializado entre un grupo y un territorio, y es el soporte del desarrollo de las técnicas de investigación, como la observación interactuante y la entrevista. El trabajo de campo es la experiencia constitutiva de la Antropología, la que distingue. En sucesivos círculos se lleva a cabo la transformación de la presencia en el campo en interacción social significativa y de dicha interacción e información en registro, para posteriormente convertirse en contenidos analíticos y éstos finalmente en argumento, modelo etnográfico, explicación e interpretación. En este proceso metodológico son elementos centrales el manejo de las relaciones sociales en el terreno, la importancia del punto de vista local, la sensibilidad al contexto y la imbricación simultánea de diferentes niveles de realidad (VELASCO y DÍAZ DE RADA, 1999:18; CRUCES, 2003).
A los efectos de nuestro objeto de estudio, el conocimiento local sobre variedades cultivadas, ha sido el etnográfico el método más pertinente y la observación y la entrevista las técnicas más convenientes en cuanto a espacio de cobertura y productividad, ya que no existen otras técnicas que puedan darnos cuenta de él o sustituirlas siquiera parcialmente a este respecto. En efecto, al no tratarse de sistemas expertos sino de una saber popular y no letrado, no ha sido codificado ni recogido, ni siquiera considerado, de ninguna manera desde el mundo de la ciencia, es por eso que ha de tratarse de una investigación y análisis primario, en el que el investigador elabora el dato en el trabajo de campo, siendo poca la información secundaria disponible al respecto. Evidentemente, los resultados han sufrido necesariamente un proceso de traducción, o mejor dicho de doble traducción en algunos casos: de conocimiento popular a conocimiento científico, de las lógicas prácticas a las lógicas lógicas (BOURDIEU, 1991), con los problemas de forzamiento que ello puede suponer, pero es requisito imprescindible para entrar en los ámbitos de un saber generalizable.
Ambas técnicas, observación y entrevista, se complementan en tanto que la entrevista nos permite acceder a los aspectos discursivos, ideáticos y explicativos, al mundo de la experiencia, la subjetividad y los espacios del pasado y la memoria. Es la que nos hace posible elucidar los sistemas clasificatorios y las estrategias de manejo, selección, reproducción y uso de las variedades. Por su parte, la observación tiene en lo conductual, en el hacer y la praxis su principal baza (ALONSO, 1995; VALLES, 1997: 196). A través de la complementariedad y los controles cruzados de ambas técnicas nos ha sido posible salvar los espacios opacos de una y otra, dar sentido a lo conductual y fáctico, y comprobar y conocer en la práctica lo ideático, para tener una visión holística del objeto.
Para la inmersión en el colectivo objeto de estudio y portador del conocimiento sobre las variedades locales se ha requerido de la familiaridad con la teoría y metodología del trabajo de campo y también de las habilidades técnicas de su realización, lo que ha supuesto un manejo de las relaciones sociales, la entrada a los escenarios, la definición del rol, el establecimiento del rapport de investigación y la asimilación y manejo de los códigos culturales y normas sociales locales. La observación no supone una mera presencia en el terreno, sino un dominio de los criterios de selección tipológica de los escenarios y actores sociales y un entrenamiento de la mirada y la construcción de categorías para la observación y el análisis. Igualmente la entrevista ha requerido de entrenamiento y criterio en la selección de los informantes, de elaboración de guiones de interrogación y de habilidades adquiridas en el arte de la conversación y la construcción dialógica de los relatos. A todo ello ha contribuido la experiencia del grupo de investigación en el tema del conocimiento local y en las técnicas de campo antropológicas, algunas de ellas desarrollados en la misma zona de estudio en diversos períodos de tiempo anteriores, en otras investigaciones.
Tras una primera fase de recopilación bibliográfica, entrevistas a testigos privilegiados y recogida de información secundaria, se seleccionaron los tres municipios por su importancia estratégica en cuanto a la a biodiversidad en la zona y se llevó a cabo el trabajo de campo, residiendo parte del equipo en la zona de estudio, para posteriormente proceder al análisis de los datos y elaboración del informe final que ahora presentamos. Como queda indicado, en el trabajo de campo se han desplegado las técnicas de la observación interactuante y la entrevista abierta semidirectiva, para lo que ha sido necesario recurrir a informantes según el principio de representatividad estructural y el criterio de saturación teórica. Estas técnicas han sido trianguladas con el análisis documental, la revisión bibliográfica y la elaboración de estadísticas sobre la zona y la agricultura en ella, que han servido para conocer la realidad del sector y para llevar a cabo la mentada selección de informantes.
En cada uno de los pueblos se buscaron informantes clave, que por su posición en la comunidad tienen tanto una visión general del mundo local y los agroecosistemas como un grado de conocimiento suficiente para describir de manera genérica los distintos usos. Posteriormente, a través de ellos y de otras personas de las localidades, y mediante la técnica de bola de nieve, se localizaron y entrevistaron a informantes con conocimientos más específicos sobre manejos, procesos de trabajo y variedades concretas. En pos de la representatividad estructural antes mencionada se buscó información sobre distintos tipos de fincas y manejos, según tamaño, características físicas, y usos productivos. Se seleccionaron actores sociales con distintas posiciones según su relación con las explotaciones y las variedades y su función en ellas, así como en lo referente a la variable de género, pues el conocimiento no está homogéneamente repartido dentro de las localidades.
Se han empleado tres tipos de entrevista: de prospección, de contraste y de profundización temática. En la entrevista de prospección se preguntó por las variedades locales que existieron y existen actualmente en la zona, con sus características y diferencias más sobresalientes. Esas entrevistas han sido preferentemente individuales. Las de contraste han sido en grupo, de tres a cinco personas, seleccionadas entre aquellas personas a las que se hizo entrevistas de prospección y que evidenciaron un buen conocimiento del tema. Gracias a ellas se pudo determinar, mediante la contrastación entre los distintos participantes, las variedades locales que se reconocían y sus características. Finalmente, las entrevistas de profundización temática versaron sobre cada una de las variedades ya fijadas como locales y existentes aún en la zona. En el desarrollo de las entrevistas en profundidad incorporamos una metodología novedosa con los informantes, utilizando una selección de imágenes de las variedades de la zona para trabajar los aspectos visuales descriptivos y comparativos. A través del reconocimiento y la identificación, más allá del recuerdo, los informantes pudieron aumentar la capacidad descriptiva de la entrevista, elaborando más información que aquella que ofrece la memoria.
Para la entrada al campo y la selección de los actores sociales y explotaciones ha sido de enorme importancia la red de contactos de que ya disponía el grupo de investigación en la provincia.
La cultura local, tan importante en este trabajo, no se ha restringido obviamente a los agricultores, sino que éstos son una parte de los actores sociales que conforman las comunidades locales, por lo cual se consideró también a otros habitantes de los pueblos en la medida en que cada tema así lo requirió. El principal, que no único, eje articulador de la investigación han sido los procesos de trabajo, el cultivo en los distintos agroecosistemas y parcelas, en los que se inserta el manejo de las variedades cultivadas.
Para llevar a cabo el estudio se elaboró un guión básico de investigación, cuya condición ha sido necesariamente emergente, pues se ha ido reelaborado a la luz de los avances en el trabajo de campo y el análisis de los datos. A grandes rasgos, el guión contempla la caracterización de los diferentes agroecosistemas y su manejo, el proceso de selección y utilización de las diversas especies, su caracterización, taxonomía y usos, las instrucciones operacionales de manejo, los procesos de trabajo sobre las mismas, el procesamiento y consumo, las dinámicas económicas y de intercambio y los valores culturales, simbólicos e identitarios asociados.
Paralelamente al trabajo antropológico y en convergencia final con él para el análisis de los datos y la comparación de los criterios del conocimiento local y el científico, se ha llevado a cabo la caracterización biológica y agronómica del material localizado, realizado en las propias fincas. A través de un cuestionario de caracterización único, se han tomado como referente distintos listados de descriptores de solvencia reconocida en la literatura y la práctica de la materia, fundamentalmente los provenientes de las directrices de exámenes de la UPOV (Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales).
La toma de datos y su evaluación se ha hecho en el proceso de interacción entre antropólogos, ingenieros técnicos agrícolas, agricultores y antiguos campesinos.