Cultivos herbáceos
La avena
Introducción
La avena (Avena sativa) ocupa un lugar importante en la producción mundial de cereales, siendo muy representativa en climas fríos del hemisferio norte. El grano suele ser utilizado como alimento animal, aunque también es aprovechada la planta como forraje, en pastoreo, heno o ensilado, sola o con leguminosas forrajeras, como la veza.
Al igual que en los anteriores cultivos de sementera, la avena también se encuentra en regresión en la zona de estudio. De las razones que pueden entresacarse del discurso de los agricultores por un lado, aparece el descenso del animal de trabajo que era uno de los principales beneficiarios de este tipo de grano, y por otro la desvinculación de los jóvenes del campo, que ha producido que, aunque el ganado equino en la zona es bastante importante (usado ya con fines lúdicos no de trabajo), el tipo de grano que consumen es comercial ya que nadie se preocupa en sembrar y recolectar grano debido a lo costoso del trabajo. Todo esto si se habla del grano local en general. Si nos acercamos a la variedad que protagoniza este capítulo, la avena, es aún más fuerte la razón de su abandono si atendemos a que la productividad de la misma en unidades forrajeras124124Se entiende por unidad forrajera la cantidad de energía que aporta un kilo de grano. es menor que la de la cebada debido al alto contenido en celulosa del grano, lo que limita su empleo en los piensos (OSCA LLUNCH, 2001: 135).
La avena parece proceder del Asia central y pudo aparecer, en principio, y como vimos con el centeno, como mala hierba entre el trigo y la cebada. No hay mucha información sobre la historia del cultivo de este cereal antes de la Era Cristiana, aunque parece que no tuvo importancia en épocas tan tempranas como el trigo y la cebada. Las primeras semillas de avena aparecen en Egipto alredor de 2000-1800 años a. C., pero al aparecer en poca proporción y mezcladas, como acabamos de decir, con otro tipo de cereales como malas hierbas (LOPEZ BELLIDO, 1991:283).
La avena cultivada más antigua que se conoce se ubica en Europa, encontrada en viviendas lacustres de diferentes lugares de Europa central, datada en la Edad de Bronce, y parece ser ya de la familia sativa, aunque algunos otros autores hablan de que pueda ser de otras familias como la fatua (considerada mala hierba)o strigosa. Según todo lo anterior, la avena parece haberse introducido en Europa hace más de 4000 años (LOPEZ BELLIDO, 1991:283)
Teofastro es quizás el primer escritor que la menciona en su obra “Historia Plantarum”, siendo también citada por Cicerón y Virgilio, pero tales referencias parecen ser hechas más por hierba que como cultivo. Plinio hace referencia a la utilización de la caña de la avena para sorber bebidas en Etiopía y el aprovechamiento de granos silvestres para como alimento. También aparece la mención de un tipo de avena cuya semilla no se desprendía en la madurez, recomendándola para sembrarla con otras plantas forrajeras. Se supone que fue sembrada en Italia tempranamente, mencionándose que el emperador Calígula alimentaba a su caballo con avena servida en un tazón de oro (LOPEZ BELLIDO, 1991:283).
Centrándonos en nuestro caso, en el Entorno de Doñana se han conocido dos variedades de avena, la negra y la rubia, también conocida esta última como blanca o del país. De la negra ya no hemos podido encontrar ningún ejemplar, no así de la rubia, aunque ya es poca la gente que sigue manteniéndola. El trabajo que entraña su siembra, recolección y almacenaje, ha producido casi la extinción en la zona del Entorno de Doñana.

¿Por qué se está perdiendo eso?
Se está perdiendo porque la gente joven siembran papas, sandías, y la avena no vale dinero. Este año sí tiene buen precio la avena, tiene buen precio, pero éste [su hijo] no ha vendido ninguna, éste se ha quedado toda con ella, para la mula.
José Manuel Sánchez, Villamanrique
Es una persona de Villamanrique la que aún mantiene la variedad, aunque hay más agricultores que la han cultivado y reconocen que los animales se la comen mejor, tanto en seco como en verde. De las comerciales nos dicen que en seco los animales no la quieren porque la caña es muy gruesa y dura, y que el único modo de que la coman es en verde. El mantenedor explica que se la suele dar a las bestias como heno, pero que las alpacas sólo le duran un año ya que, cuando se secan, los animales no las quieren.
Claro, yo estos años atrás lo que he hecho es segarlo para heno, he vendido las alpacas bien y ahí me quedé con unas pocas, pero como ya son alpacas de dos años, y no se la come bien las bestias, y eso que son de heno, una caña muy gorda y muy basta, y no se la come bien, y sin embargo le echas alpaca, lo que es paja de avena del país, que es la que está comiendo ahora mismo, y se la bebe, se la bebe, por algo será, que estará más dulce, una paja más fina y se la come.
José Manuel Sánchez, Villamanrique
Parece que la avena, ya sea la local o la comercial, produce menos que la cebada y por eso los agricultores prefieren la cebada pero, como ya vimos, ésta vale menos en el mercado que la avena, por eso la avena que se planta es normalmente para venderla, en heno, que da más dinero que en grano.
Por tanto, si es para venderla, a los mantenedores les conviene más sembrar avena, en cambio si es para consumo de la propia finca es mejor sembrar cebada que cunde más. Aun así, el agricultor que mantiene la variedad local suele sembrar de las dos cosas para alimentar a los animales, como también centeno que, como vimos, se da temprano.
En cuanto al aprovechamiento que hacen los animales de la avena es resaltable lo que nos explica a continuación:
La avena da mucho grano y paja pero alimenta poco. La paja de cebada del país es la mejor que hay… la avena es buena, pero hay que echarle mucha avena a una bestia.
José Manuel Sánchez, Villamanrique
El mismo agricultor de Villamanrique nos explica que desde que empezó a criar la del país, que se la dio un amigo, ya no la vende sino que se la queda para sus bestias.
Caracterización
La avena rubia o del país tiene características que la hacen superior a las comerciales según su mantenedor y los conocedores de la variedad. Éstas son la flexibilidad y suavidad de la caña, que la hacen idónea tanto para recogerla en verde como en pasto, sin olvidar que parece ser más productiva que las variedades comerciales, tal y como aparece en la siguiente cita:
Para sembrar se puede echar 200 gramos o por ahí, de 150 gramos a 200 gramos puede echar [en cada almelga]. Es que eso es según, el año pasado esta avena que yo tenía aquí le gustó mucho al vecino, porque tenía mucho grano, ¿sabes? Dice: «la mía no tiene tanto grano como ésta», y es porque la suya no era del país, la suya era híbrida de ésas.
José Manuel Sánchez, Villamanrique
La variedad de la que hablamos es una planta de crecimiento erecto que puede alcanzar hasta 120 cm de altura. El tallo puede llegar a un diámetro de entre cinco y seis milímetros. La avena suele tener ahijamientos que se sitúan cercanos a la base de la planta, es por eso que los agricultores la prefieren al primero para alimentar a los animales, ya que produce más forraje.

La avena a lo largo de la caña posee nudos en los que se asientan las hojas, los cuales se caracterizan por casi no tener vellosidad. Las hojas en su unión con el tallo forman un ángulo agudo, creciendo éstas casi rodeando el tallo hasta su extremo opuesto, en el que tienden a abrirse y dejar ver la caña de la planta. Posee lígulas125125La lígula es un apéndice membranoso ubicado en la línea que une la lámina o limbo foliar con la vaina en la familia de las gramíneas. muy desarrolladas, que recordemos son las membranas que sirven de unión entre el limbo y la vaina (capa que envuelve la caña o tallo), y no es posible encontrar las aurículas, pues todas las variedades de avena carecen de ellas. Es apreciable la existencia de vellosidad moderada en las hojas inferiores, siendo característico de la variedad poseer raíces hondas, más que en las otras sementeras de las que hemos hablado, y extensas, con crecimiento hacia abajo y hacia los lados de la caña.
La inflorescencia es una panícula (un racimo de racimos de flores) erecta con espiguillas colgantes en la que destacan dos glumas de gran tamaño que envuelven dos flores de diferentes dimensiones. Estas dos glumas que envolverán a los futuros granos es lo que los agricultores llaman zarcillos, recordando a las alhajas que adornan a las mujeres.
Las lemas son de color amarillo grisáceo, con aristas débiles, con lo que poseen escobas de poco tamaño y finas, que se rompen con facilidad.
En la avena local aparecen hasta tres semillas por espiguilla y entre 35 y 40 espiguillas por panícula.
Sus granos son vestidos, es decir mantienen la gluma tras la trilla, y tienen alto contenido en fibra y grasa. Constituyen un alimento energético para el ganado. La energía que producen es lo que los hace idóneo como alimento para los bebés, y su alto contenido en grasa la hace base importante en la elaboración de jabones hipoalergénicos (OSCA LLUNCH; 2001, 134).
El grano está en una fundita que echa la planta, le da uno con el dedo y sale el grano. Que no es como el trigo, la cebada no es como el trigo, el trigo está pelado, y la cebada y la avena traen una fundita. La avena trae el grano suelto, trae aquí como un zarcillito y lo trae suelto, y está uno por uno y la cebada no, la cebada ésta es la espiga y viene toda prensada.
José Manuel Sánchez, Villamanrique
Ya hemos ido viendo que no todos los granos pesan los mismo, y es ahora el momento de especificar a cuánto equivale esa diferencia y cómo se solía medir su peso para venderlos sin usar ningún peso ni romana.
Nos explican que la avena es, junto con la cebada, la que menos pesa. Esto se debe a que es de grano vestido, con lo que la cascarilla aumenta el volumen pero pesa poco. Además nos explican que también tiene granos con menor cantidad de harina. Las medidas que usaban, e incluso hoy las siguen usando, eran las denominadas cuartillas, recipientes de madera que miden el peso según el volumen. Por eso los agricultores siempre explican que unas sementeras pesan más que otras. Entre la avena y la cebada, la primera pesa menos que la segunda. Para compensar la diferencia de peso los agricultores saben que la cuartilla de avena y de cebada tienen que ir colmadas, mientras que la de centeno tiene que ir rasa. Tras medirla en la cuartilla va directo al saco en el que se vende, que suele ser de unos 50 kg. Según explican, la equivalencia en kilos de la cuartilla es aproximadamente de 12 kg la cuartilla de centeno, diez la de cebada y nueve la de avena.
En cuanto a la asociación con otros cultivos, la avena suele venir asociada a otros cereales o leguminosas como la veza, siempre y cuando se use como alimento en verde para los animales, si no, siempre aparece sola.
El cereal con el que más se siembra es con la cebada, con el fin de que se produzca más forraje con el que alimentar al ganado. También la hemos visto en los predios junto con el centeno para compensar la poca hoja que produce este último. Por lo demás, aparece asociada a las mismas especies que ya hemos visto en los dos cereales anteriores, ya que el tiempo de siembra y recogida es similar.
Ecología
La avena se siembra al mismo tiempo que las demás sementeras, en octubre o noviembre para recoger en heno o en grano, siempre antes de las Pascuas, y un poco antes, en septiembre, si se quiere recoger en verde. La salvedad es que no puede sembrarse tan temprana como el centeno en verde, pero lo demás todo es similar a ese otro cereal. Se espera a las primeras lluvias y se prepara la tierra de modo similar, sin ahondar la semilla ya que, si no, no germina.

Por lo general se suelen sembrar unos 200 kg por hectárea. Si se hace en esa proporción pueden sacarse hasta 10000 kg por hectárea. Su mantenedor explica que echa más de 200 kg porque siempre hay grano que no sale o grano que se llevan las hormigas o los pájaros, por eso siembra más por la regasta.
Nosotros le decimos a eso que regasta. Los bichos, que hay bichillos, se comen mucha y nosotros le decimos que regasta: «¡échale, que regasta!». Unos bichos que habrá ahí, yo no sé cómo serán, y se comen mucho…
José Manuel Sánchez, Villamanrique
La siembra la hace el propio agricultor con la abonadora. En lugar de rellenar el depósito de la abonadora con fertilizante, lo hacen con avena. Antes lo hacía a mano (almelga), como hemos visto en los otros cultivos. Lo mismo ocurre con la siega, en la actualidad la hace con tractor.
En cuanto al suelo que prefiere la avena, es similar a lo que vimos en la cebada, suelos fuertes y buenos en materia orgánica.
Tierras de color oscuro. La tierra así con más cuerpo es más oscura que la más arenosa, las arenosas son más claras, así de arena. ¿No ves el cerrito ése?, es más arenoso y ahí no va bien. Vamos, si le pones abono las cosas se crían donde sea, pero la buena es ésta.
José Manuel Sánchez, Villamanrique
Las tierras de las que nos habla parecen drenar bien el agua, no hacen charcos, aspecto importante a tener en cuenta ya que la excesiva humedad puede pudrir las cañas, así como atraer más enfermedades producidas por hongos.
En cuanto al enriquecimiento de la tierra con abonos o estiércol, nos comenta que es indispensable, y que la suele hacer con abono que tira antes de sembrar, el estiércol casi no lo usa. La razón es que los mulos o caballos que tiene producen poco estiércol como para poder echárselo a todo el sembrado, por lo que para usar sólo el orgánico tendría que comprar y es muy costoso. El abono que usa es similar a lo que vimos en cebada, el triple-15, y cuando la mata está crecida, si es necesario, se le echa urea.
Siembra y reproducción
La avena hay que tirarla muy espesa para tener suficiente, al igual que pasa con la cebada cervecera, no así con la cebada del país. Como el proceso de siembra es similar a los que hemos visto en la cebada y el centeno (ya sea a mano o con máquina), vamos a centrarnos en aspectos que no han aparecido o son diferentes en la avena.
La avena también es monocotiledona con lo que al germinar cuando tiene humedad126126Como con todo cultivo, la humedad es importante, pero si la hay en exceso puede hacer que las semillas no germinen porque, como dicen en la zona, se quedan arrecías, que refiere a que no tienen el calor necesario para que la semilla rompa. Si esta humedad persiste las semillas se pudren y mueren., en siete u ocho días, sólo deja ver una hoja.
Pues sale un puyoncito, y ya el puyoncito se hace una hoja, una hojita, y ya pues… ahora mismo [con unos diez u 11 días], como está tiene una hoja [de unos diez centímetros], ahora ya esa hoja se queda parada, ahora empieza a echar la otra hoja, y cuando ya echan las dos hojas ya empieza a subir para arriba. Y ya empieza a echar más hijos, desde abajo, en la raíz.
José Manuel Sánchez, Villamanrique
Una vez que los hijos hacen su aparición, la planta tarda un mes más aproximadamente en hacer aparecer las flores. En la avena, para verde, se recoge con el grano lechoso, es decir, que ya está formado pero no está aún seco. Los agricultores dicen que así tiene más alimento para los animales y que lo comen mejor.
Cuando lo que se quiere es recoger para heno, o para semilla y paja, se deja un mes más, es decir, se recoge como las demás, en junio, y el grano ya se presenta seco.
En cuanto al riego, la avena local que aún se conserva está en secano, no recibe ningún tipo de riego que no sea la lluvia.
Cuidados tras la siembra
Como en los demás cereales, no se le da ningún cuidado tras la siembra, lo que se hace es que al sembrar, si se quiere para verde, se echa más tupida, para que las pajas no salgan demasiado gruesas y los animales las coman bien, y si se quiere para seco se siembra más claro para que el grano engorde.
Una vez que se ha recogido la siembra, la tierra se deja todo el verano sin cultivo, con los rastrojos que hayan sobrado sobre ella, y hasta que no aparecen las primeras aguas, en septiembre u octubre, no se le da la primera labor en la que se incorpora el rastrojo ya seco, o algunas veces deja entrar al ganado para que coma el rastrojo que haya quedado en el suelo tras la siega y la trilla. Nos comentan, los que conocen la variedad, que antes los rastrojos que no aprovechaban los animales se quemaban, pero que en la actualidad está prohibido.
También nos explican que es bueno ararlo en verano para que la tierra se solee, que así se matan los posibles parásitos que pueda haber en el suelo, pero que ellos ya no lo hacen, la dejan tal cual. El dejar la tierra sin remover no quiere decir que no se solee también, pero obviamente la zona que recibe el sol es la superficial, mientras que si se remueve, la tierra de abajo también recibe el calor del sol.
El único mantenedor de avena local que hemos encontrado no deja en barbecho, lo que sí hace es rotar cultivos: sementera de grano pequeño, cebada, centeno y avena, con las de grano gordo como el maíz, o con leguminosas como garbanzos o habas. En la actualidad el agricultor tampoco hace rotación y dice que no tiene ningún problema de bastardeo aunque, eso sí, explica que tiene que ponerle a la tierra abono.
Plagas y enfermedades
Entre los azotes que merman la producción de avena podemos hablar de los pájaros, hormigas y pequeños roedores como principales ladrones de la semilla, tanto mientras está guardada como cuando los agricultores la siembran. En contra de estos ataques se siembra más grano de la cuenta y así se compensa la pérdida, la regasta.
Otro mal que acucia, y aunque sólo nos lo comentan en las siembras de avena suele aparecer en toda la sementera, es la avena loca. Variedad silvestre que se reproduce y entremezcla con los granos de la variedad o variedades cultivables. No se realiza ninguna práctica que reduzca la salida u aparición de la variedad bravía más que el escarde a mano.
El gusano del alambre (Conoderus rufangulus) también parece afectar mucho a la avena. Son gusanos de color dorado, brillante, con anillos muy diferenciados. Viven bajo tierra y se alimentan de las raíces de la avena y otras variedades. Los agricultores no hacen nada por deshacerse de esta plaga y parece por tanto que no suelen perderse las cosechas de avena local por el ataque de este gusano. Acostumbra a aparecer en primavera y otoño, siendo en el verano y en el invierno casi inexistente (LATORRE GUZMÁN, 1999).
Los cocos, como en las anteriores especies, también atacan a la avena, pero parece que en menor medida porque el grano es más duro y les cuesta más taladrar el grano. De manera similar a lo que hemos explicado hasta ahora, el coco no suele entrar en la avena de un año, sino a partir de los dos, cuando el grano al estar más seco se hace más harinoso, y entonces le atacan. Para combatirlo se utiliza lo mismo que en otros granos.
Recolección, uso y aprovechamiento
La recolección de la avena local se hace con tractor alquilado del mismo modo que la cebada. La extensión de la finca en la que aún hoy se puede encontrar sembrada la variedad es de una o dos hectáreas, por lo que el proceso de recolección puede llevar de dos a cuatro horas, mientras que a mano se tardaría casi una jornada como vimos en el centeno y la cebada.
Se siega en junio, ya para seco, con el tractor que lo deja esparcido por el mismo suelo de cultivo. Tras una semana127127Como vimos en la cebada y en el centeno hay que esperar al menos una semana a que la paja esté seca porque si no las alpacas pueden pudrirse., la paja ya está seca y comienza el proceso que ya hemos visto en las dos sementeras anteriores, paso del rastrillo y finalmente la empacadora.
Si se quiere aprovechar y guardar el grano para el año siguiente o recogerlo aparte de la caña, se hace con cosechadora, que también realiza todas las funciones, de manera que salen por separado el grano y la paja, ya empacada. La cosechadora128128Las cosechadoras modernas realizan por sí solas todo el proceso de corte y trillado, así como de separación de grano y paja. va echando la paja empacada al exterior, y el grano lo va depositando en una tolva o bidón que lleva consigo. Una vez que se ha terminado de trillar todo, el grano es depositado sobre un remolque y desde ahí va llenando sacos de grano:
En sacas, en sacas de mil kilos, vamos hay mucha gente que… yo la empaco así porque es más fácil, que levanto el remolque, tengo una trampilla atrás, le meto la saca abajo y nada más que tengo que levantar la trampilla y por la trampilla pues lo voy llenando… que apenas tengo yo que bregar con la avena. Mucha gente que no tenga avío, pone ahí un plástico y ahí mismo descarga la máquina y ahora tienes que ensacarla tú a mano… y yo la ensaco así porque tengo mis avíos y eso… tampoco es mucha cantidad.
José Manuel Sánchez, Villamanrique
Las sacas se guardan en almacenes en el propio predio. Las alpacas se suelen guardar en techados sostenidos por cuatro vigas de acero que dejan las alpacas por los flancos al aire libre, aunque el agricultor se afana en cubrirlas con lonas de plástico para que cuando llueva no se mojen y se pudran. Del lugar elegido para su guarda se va cogiendo todos los días para alimentar al ganado.
Cuando se siembra la avena local poco espesa, los agricultores nos comentan que la caña suele ser, sobre todo en la base, muy dura y que los animales no la quieren, por eso suelen preferir que no se apure demasiado la caña, al contrario que en el centeno, en el que veíamos que las cañas eran cortadas a ras de suelo o, como ellos lo llaman, paterrón.
El destino de la avena rubia es para consumo animal y venta aunque en baja escala como vemos en la siguiente cita.
Yo me quedo con unas pocas, pero el año pasado saqué yo de las dos hectáreas estas 1000 alpacas de heno. Y yo 1000 alpacas de heno ¿quién se va a comer eso? Yo me quedé con 200, que tengo ahí todavía, y la otra pues la vendí toda.
José Manuel Sánchez, Villamanrique
Eso ocurre así siempre que la cosecha sea grande, si no, el agricultor nos comenta que se suele quedar con toda la cosecha, que la avena antigua prefiere guardarla toda para sembrarla él.
Con la avena no ocurre como en el centeno, que las cañas se usaban aparte, porque son muy blandas. Las dos formas de alimentar a los animales, sobre todo al ganado equino, es en verde, que es como más le gusta, y en seco. En verde es en forma de heno, semilla y paja juntos. En seco puede ir en heno o separando el grano de la paja.