Cultivos herbáceos
El melón
Introducción
No parece existir un criterio homogéneo en referencia al origen del melón (Cucumis melo L.). Algunos botánicos lo sitúan en África y otros apoyan la teoría de su procedencia del continente asiático, que según Maroto es la más plausible. Al parecer los antiguos egipcios ya conocían el melón pero aunque no existen certezas a este respecto, sí las hay al señalar su existencia en la antigua Grecia y su entrada en Europa durante el imperio romano. A lo largo del siglo XV llega a Italia y desde aquí a Francia, siendo Cristóbal Colón en uno de sus viajes quien lo lleva a América (MAROTO, 1983).
En el Entorno de Doñana aún se conservan tres variedades tradicionales de melón: el melón pesetero, el melón blanco rayado y el melón amarillo. Éstos son los únicos supervivientes de entre otros muchos que los agricultores y consumidores de la zona aún recuerdan de sus tiempos de niños, como puedan ser: piñoné, piñonate, piel de lagarto, valenciano, valenciano verrugoso y cama caliente. La pérdida de estas variedades la achacan a la entrada de melones modernos como el piel de sapo, el sancho o el roché. Los que aún se conservan responden a dos cualidades de las que los modernos carecen (y también carecían los antiguos que se han perdido), que son su resistencia al sol (que no se queman) y su alta durabilidad (hasta el invierno) una vez arrancado de la mata. Los pueblos en los que los hemos encontrado son: el pesetero, en una única finca de Almonte, el rayado en otra de Villamanrique, y el amarillo en la misma finca de Almonte y en otra de El Rocío.
Caracterización
Melón pesetero (que recibe también el nombre de melón de peseta en el culo, melón del sello, melona de sello y melón blanco): es un melón redondo que puede llegar a los dos kilos de peso. De color blanquecino en su estado adulto es recorrido, sobre todo alrededor de la cicatriz pistilar, por unas manchas de color amarillo intenso. Estas manchas y su color son uno de los síntomas de madurez junto con el cabo seco o su peso y tamaño. La piel o el pelo, como lo conocen sus cuidadores, es fina y con algunas arrugas que se van perdiendo a lo largo de su crecimiento. Tiene una característica singular que le da nombre, en el extremo opuesto al cabo, la cicatriz pistilar de unos cinco centímetros de diámetro de color marrón claro a la que denominan sello. Éste sello recuerda a una moneda de peseta de las antiguas, por eso recibe ese nombre el melón de pesetero o del sello.

Cuando nacen los melones presentan un color más verdoso y pelillos que cubren su piel y que van perdiendo, tanto los pelillos como el tono verdoso, que torna a blanco hasta su totalidad cuando ya son ejemplares adultos.
Su piel blanquecina es resistente a los fuertes rayos de sol, por lo que no es necesario taparlos como a otras variedades negras u oscuras. La piel no sufre quemaduras, que es lo que las más de las veces hace que se marche el melón, como dicen en Almonte cuando la fruta se pudre.
Como también dijimos antes, su longevidad una vez arrancado de la mata lo hace una variedad muy querida por los agricultores y consumidores porque les permite tener melón casi todo el año, pues algunos ejemplares pueden durar hasta marzo si las condiciones de conservación son las adecuadas. Parece ser una costumbre extendida consumir melón en Navidad, lo que es visto como un signo de prosperidad. Prueba de ello encontramos en el siguiente dicho popular: “El que tiene melón en enero, tiene dinero”.
Los peseteros son melones menos dulces que los modernos, y eso los hace más duraderos. Son también de secano y bastante fuertes ante las plagas, como veremos en el epígrafe dedicado a ello.
La carne es blanca y bastante acuosa, o como dicen sus mantenedores, son muy caldúos, con textura suave y esponjosa.

Las abundantes semillas, (hasta 100 semillas en un solo melón), están colocadas en el tejido placentario del melón, y son bastante grandes y ligeramente pardas. Posee tres placentas de color naranja intenso de las que las semillas se desprenden con facilidad. Los agricultores resaltan que son melones más huecos que los modernos, es decir, la placenta tiene una cavidad mayor que las variedades comerciales, aspecto que dicen es el que les hace durar más después de cortados.

Sus matas no son demasiado grandes, con brazos de cinco a seis metros. Ésta variedad local es tardía frente a las modernas, ya que tarda entre 90 y 110 días en poder ser recolectado desde la siembra directa, mientras que las modernas suelen estar maduras a los 60.
Las hojas son ligeramente dentadas y pubescentes tanto en el haz como en el envés de las mismas, así como en el peciolo foliar.

Posee zarcillos2222Las tijeretas o como se conocen desde la agronomía, los zarcillos, son pequeños tallos que tienden a enroscarse y que sirven a la planta para trepar o enredarse. simples (al igual que las otras dos variedades locales) y las matas son cultivadas de forma rastrera. Los zarcillos son aprovechados por los agricultores para enredar las matas entre ellas dos a dos, lo que hace la labor del labrado más sencilla, ya que las matas quedan recogidas sobre sí. Las flores, alargadas y con cinco pétalos, son amarillas y no demasiado grandes.

El melón rayado presenta también forma redonda pero su diámetro es algo mayor que el del anterior. Su peso puede superar los dos kilos y medio. El color base es también el blanquecino y en la madurez aparecen las ya descritas manchas amarillas. La particularidad que encontramos en esta variedad son las rayas verde oscuro que de manera asimétrica recorren el melón de cabo a sello, pues también presenta la cicatriz pistilar que antes describimos y que se conoce como sello.

El color de su piel lo hace también resistente a los rayos del sol y su maduración, similar al anterior, es tardía, aunque según nos cuentan han de ser recogidos cuando están pintones, dos o tres días antes de la total maduración, porque son melones que no duran tras su arranque de la mata2323Nos hablan de que el melón rayado no dura más de 20 días tras la recolección, y eso en condiciones extremas, pues lo normal es que a la semana ya haya tenido que ser consumido., haciéndolos distintos a los anteriores, que duraban de cinco a seis meses una vez recolectados. Es una de las razones por las que sólo queda una persona que aún los mantenga. La superficie de la piel es arrugada careciendo de pilosidad.
Cuando nacen ya presentan las rayas verde oscuro sobre un verde claro que al ir creciendo tornará a blanco, persistiendo las rayas oscuras que nunca se pierden.

Su sabor es dulce, más que los anteriores, que es quizás lo que los hace poco apropiados para la guarda. Son, según sus consumidores, más acuosos que los anteriores. La carne es blanquecina, suave y esponjosa y, al igual que los blancos, son de textura más blanda que el sancho o el piel de sapo (ambas, variedades modernas), cualidades muy apreciadas por sus consumidores. También cuentan con tres placentas de las que las semillas se separan bien, siendo en este caso el color de la placenta más amarillento que en la anterior. Las semillas son también numerosas, de color amarillento y más pequeñas que las de la variedad blanca. A simple vista son bastante diferentes a las anteriores.
Los melones de peseta rayados al sembrarlos se vuelven maurel [maduran muy pronto y tienen poco aguante]. Son melones buenos, muy dulces, pero esos melones los tienen ahí veinte días y ya no valen, cuando los partes están todos hechos agua.
Manuel Escobar, Villamanrique
El melón amarillo tiene forma ovalada, muy parecida al piel de sapo o al sancho, con la particularidad de tener un intenso color amarillo. Son bastante grandes, pudiendo llegar a pesar hasta más de dos kilos, y el momento de maduración es similar a los dos anteriores, siendo las variedades locales más tardías que las forasteras. En este caso no encontramos ningún tipo de color secundario, teniendo todo el fruto el color amarillo antes descrito. La piel es bastante fuerte y no tiene vellosidad, sólo cuando es joven el fruto, y presenta arrugas más pronunciadas que las variedades anteriores. En este caso la cicatriz pistilar es pequeña. El melón amarillo al nacer presenta un color verde fuerte que va dejando paso al amarillo que le da nombre.
El color de la carne es amarillo-verdosa, de textura también suave y esponjosa, con menos agua que las dos anteriores. Según nos comentan los agricultores, cuando salen buenos melones amarillos, son muy dulces.
Tiene también tres placentas pero en esta ocasión las semillas, más pequeñas que en la variedad pesetera y similar a la rayada, están mejor sujetas. La placenta es de color naranja y la cavidad en la que se encuentra es menor que en las dos variedades antes vistas. Las semillas tienen color amarillo cremoso, que es lo que las hace diferenciables ante las del rayado. Son también grandes productores de semillas, siendo su número por ejemplar de hasta 100.
Como pasamos a ver, comparte con las otras dos variedades su alta tolerancia al sol, y con la primera la longevidad tras la recolección.
Aquí tenemos nosotros uno amarillo que la ventaja que tiene también es ésa, que cuanto más sol, más bueno se pone del color éste. En vez de hacerle un agujerito el sol o solearle, al revés, le pone más dorado, más bonito.
Francisco Gómez, El Rocío


Una vez han quedado explicadas las características de las variedades tradicionales, vamos a describir el lugar que ocupan en las huertas y los cultivos que podemos encontrar conviviendo con ellas.
Las cucurbitáceas en general suelen ocupar los extremos de las huertas ya que son muy proclives a echar mucho verde y pueden molestar a las otras variedades e incluso las labores de los agricultores, como la labra.
El melón es cultivo de verano, por lo que podemos encontrarlo en las huertas junto con tomates, pimientos, berenjenas, sandías y calabazas, entre otros. Los melones blancos no suelen bastardear, por lo que pueden sembrarse junto a otras variedades de melón. Los amarillos sólo bastardean si se ponen junto con variedades verdes y a los rayados les pasa lo mismo. Los síntomas visibles de bastardeo son, en el amarillo, la tendencia a tomar color verde, y en el rayado a perder su forma a favor de una más elíptica. En cuanto al sabor, parece no cambiar en el bastardeo. Según lo explicado hasta aquí las tres variedades pueden convivir perfectamente entre ellas, habiéndolas no sólo juntas sino salteadas en los predios y, así en uno de ellos habían salteadas una mata de amarillo, una de blanco, amarillo, blanco y así sucesivamente. Pero también es posible encontrarlos entre la marca de naranjos o de olivos, algo que parece una costumbre extendida en la zona.

Es resaltable que, de las tres variedades, es la rayada la que más tiende al bastardeo, no por polinización cruzada sino debido a las semillas, pero esto puede ocurrir porque sólo hemos encontrado una persona que aún mantiene la variedad, por lo que no puede intercambiar las semillas, algo que sí ocurre con las otras dos.
Para huir del bastardeo por la repetición de lugar en la huerta conviene cambiarlo cada dos años.
Ecología
De las tres variedades de melón que hemos encontrado, el de peseta y el amarillo se encuentran en secano, mientras que el rayado está en regadío. Ninguna de ellas se dedica a la venta ya que nos explican que la gente se ha acostumbrado al sabor y color de los melones modernos y esto hace que los antiguos queden desbancados. Mientras que las cualidades que los mantenedores resaltan son la textura blanda de la carne, que tienen mucha agua y que duran mucho, el mercado resalta aspectos como que sean sumamente dulces y, por ende, que duren poco. También es necesario tener en cuenta que son más tardíos que los modernos, así como que en la actualidad no es necesario guardar un melón hasta invierno puesto que se pueden encontrar en los supermercados casi todo el año, y frescos.
Los antiguos nuestros no son vendibles porque la gente prefiere el oscuro, aunque los melones nuestros son más tiernos. La carne es más tierna, cuanto más tiempo pase va perdiendo el dulzor… aquí se ha comido a veces hasta en marzo, pero ya pierde casi el dulzor.
Juan María Acosta, Almonte
En el epígrafe anterior hemos definido los melones locales como tardíos y esto es porque los encontramos en nuestras huertas desde mediados de marzo (aún no aparece el fruto sino la mata) hasta julio o agosto, siendo el periodo necesario para su maduración al menos tres meses. Según nos cuentan, son los rayados los más tardíos de los tres, no estando maduros hasta últimos de julio.
A mediados de marzo, por tanto, y si ya no hay heladas, las pepitas de melón suelen ponerse en tierra directa, en hoyas. La cantidad es, como dicen ellos, “a gusto del consumidor”, que suele ser desde seis hasta 14 semillas. Todos nos explican que como las semillas son gratis pueden permitirse echar muchas en cada hoya, mientras que cuando son compradas se echan a lo sumo dos2424Uno de los agricultores nos comentaba que del melón sancho sólo echaba una porque cada semilla vale 36 pesetas, es decir, unos 20 céntimos de euro.. Cuando van apareciendo los cotiledones, éstos se van aclarando o deshermanando hasta dejar como máximo dos, dependiendo de la zona. Por ejemplo en Almonte prefieren dejar un solo pie, mientras que en Villamanrique y en El Rocío dejan dos.
También varía el corte de la tierra según sean las fincas de secano o regadío, pues en secano el melón va en líneo pero sin caballón. En regadío el melón va en caballón o se le hacen lo que llaman camas, que cumplen la función de alejar el melón de la humedad o del agua directa del riego ya que ésta puede pudrir el melón. Las camas son elevaciones en el terreno que se hacen aporcando la tierra justo debajo del fruto y que sirven de soporte para éste alejándolo de la humedad. Las más de las veces el propio caballón se aplana un poco para que quede perfectamente reposado el melón, para que no ruede.
Las tres variedades tienen una producción semejante que va desde los tres a los cinco ejemplares, con un solo pie. Los más grandes siempre suelen ser los basales (los que se encuentran más cercanos a la raíz de la mata) y los más pequeños son los punteros (los más alejados a la raíz), o reculos como también los llaman, que las más de las veces se dejan para recoger semillas.
Si lo dejas de dos pies pues a lo mejor en vez de cuatro te echa seis, pero más chicos.
Más chicos ¿y más dulces?
El sabor es el mismo, nada más que es más chico y como nos gusta que sea un poquito más gordo…. Los kilos dan lo mismo con un pie que con dos.
Juan María Acosta, Almonte
En cuanto a la resistencia, como ya hemos visto, al calor y a la luz directa del sol, son muy resistentes también, aunque en menor medida a las heladas, pero estamos hablando de una zona en la que las heladas a partir de marzo no suelen ser habituales. Son frecuentes, eso sí, las rociadas con las que amanecen las mañanas, algo que no los afecta, mientras que sí puede ocurrir con las variedades más modernas.
La labor de la siembra, al ser extensiones pequeñas, las realizan los propios agricultores con la ayuda quizás de algún amigo o la familia, pero no se suele contratar mano de obra para este tipo de labores.
Eso lo hago yo desde que tenía 12 ó 13 años. Mi padre me mandaba a hacer, y yo y mi hermano hacíamos esas cosas2525Parece ser que era común que las labores de siembra se le encargaran a los niños.. Mi padre venía con otro hombre; el otro hombre llegaba él y su hijo, y yo y mi hermano, y lo hacíamos nosotros y yo tenía pues 12 años y mi hermano 13 ó 14.
Juan María Acosta, Almonte
Según nos explican, tanto el dulzor como los kilos y la cantidad de melones que da una mata, dependen mucho de la tierra en la que esté sembrada.
Cuanto más fuerte [arcillosa] sea la tierra, más dulce es el melón. Con las arenas que son como de playa no se da, pero hay uno que se siembra en las arenas2626En el Entorno de Doñana hemos encontrado dos tipos de arenas que ellos distinguen. Unas son las de playa, que no son buenas para casi ningún cultivo ya que no tienen apenas nutrientes y no mantienen el agua. Por otro lado hablan de otras arenas, que hay en muchas de las huertas en las que hemos trabajado, en las que a escasos centímetros de la superficie podemos encontrar tierras negras arcillosas muy buenas para las hortícolas y la fruta. Esta última arena es la que podemos encontrar en la zona de Villamanrique conocida por Los Montes., unas que tienen muy cerca barro, en Los Montes como nosotros le llamamos, que para fruta siempre ha sido buena… muy dulce.
Diego Rodríguez, Villamanrique
También nos hablan de otro tipo de tierra que es muy buena para el melón, la tierra negra de marisma, que es una tierra barrosa y rica en limo.
Corte de la tierra
Ya hemos ido avanzando que el corte de la tierra en el cultivo de melón es distinto según se haga en secano o en regadío. Pues bien, primero vamos a hablar de cómo se realiza cuando los melones están en secano que es, según nos insisten los agricultores del Entorno de Doñana, como de toda la vida el melón se ha cultivado, aunque de unos 20 años hacia acá el descenso del nivel freático y la introducción de variedades comerciales han hecho necesario el cambio al regadío.
La tierra para el melón local en secano se prepara en febrero, labrándola bien con mulos o bien con tractor, dependiendo de las posibilidades del agricultor así como de las características del terreno.
Las tierras que hemos encontrado de secano son arenosas en la superficie, pero con tierra arcillosa bajo ésta. Al estar situada en la parte baja de la finca, el agricultor nos comenta que muchas veces tiene que esperar un poco más de marzo para poder sembrar, ya sean los melones o cualquier otra hortaliza, porque el suelo está encharcado.
Por norma general, en febrero ha de ararse para quitar las malas hierbas que a lo largo del invierno han podido salir y para que la tierra de la superficie se enjuguezca, esto es, al remover se busca que la tierra se humedezca con el agua que ya se ha absorbido. Una vez que la tierra está removida2727El apero pueden ser gradas o cultivador, dependiendo de lo honda que quiera hacer la labor el agricultor. Lo normal es pasar primero la grada y luego el cultivador para ir allanando el terreno., se le pasa la grada2828En los lugares donde no pueda entrar el tractor se hace con los mulos. para que la superficie quede plana y de ese modo poder hacer los líneos.
Como es en secano, una vez que se han hecho los líneos, que se pueden labrar con la mula mecánica, con tractor o con azadón, se hacen las hoyas con la marca que antes hablamos (dos metros y medio en el líneo y dos metros entre líneos). El trabajo con la mula mecánica lo suelen hacer los propios agricultores ya que todos tienen una. En cambio el del tractor, los que no lo tienen, le piden el favor a algún vecino o lo contratan en el pueblo. Una vez la tierra está labrada se lleva a cabo la siembra de la pipa que hemos visto más arriba, cuando las matitas tienen unos 14 ó 15 días.
Cuando está más nacidita, a lo mejor a los 14 días, se le labra otra vez, para darle por lo menos las cuatro labores, cada 15 días. Y eso así hasta que se ponga la mata grande, con los brazos largos [A partir de dos metros].
¿Ya partir de entonces ya no se labra más?
Si salen hierbas y si sale humedad hay que labrar otra vez. Pero en el secano sale muy poca hierba, muy poca. Pero cuando sale hierba, que es cuando llueve, entonces hay que labrar como quiera que sea.
¿Aunque esté ya la mata grande?
Aunque esté la mata grande. Lo que se hace entonces es recogerla.
Juan María Acosta, Almonte
En los lugares en los que no puede trabajar el tractor, por dificultades en el terreno o porque no tenga espacio entre líneos, el arado de las calles se hace de forma manual con el azadón, tarea que también llevan a cabo los propios agricultores. Otros cultivadores no suelen dar labor a la mata desde que se pone, con lo que necesita usar herbicidas:
Yo le paso la grada con las primeras aguas, en octubre. Y diez días antes de sembrar [finales de febrero aproximadamente] le vuelvo a dar otra pasadita. Cuando ya le he dado esta pasada le echo herbicida y, cuando siembro el melón, no lo mata a él pero no ha dejado crecer las otras matas y así me ahorro el tener que labrar más veces.
Vicente González, Villamanrique
Un modo de que la mata de melón no estorbe para el arado es, desde el momento en el que está creciendo, ir recogiendo los brazos de la mata y colocándolos todos hacia el mismo lado, de modo que puede ararse al menos una parte del sembrado. Para que los brazos permanezcan unidos se ayudan de la tendencia natural que las matas de melón tienen a unirse unas con otras y engancharse a través de los zarcillos o, como ellos los llaman, las tijeretas.
¿Y cuando la planta empieza a estar grande, qué se hace para que no estorbe?
Si la quieres labrar muchas veces, pues a primera hora coges y la giras un poco así para un lado. Ese lado, cuando la mata ya esté grande no se puede labrar, pues entonces ya labras el que se puede. Para que el lado al que lo giras no tenga menos labra que el que está libre pues las primeras labores se la das para el lado que vas a girar la mata. Antes de que crezca, le das un par de labores así primero y después cuando esté grande se le da en el otro lado.
Juan María Acosta, Almonte
En definitiva y para resumir, en el secano la labra se usa como modo de dar alimento y agua a la planta, así como para quitar las posibles hierbas que compiten por el preciado bien. En cuanto al regadío, nos explican que como el alimento2929Tanto el agua como algún aporte que se le dé a la planta como abonos líquidos, etc. se le da por las gomas o cintas de agua, no es necesario arar, aunque algunos lo hacen. Los que prefieren no arar en el regadío ponen plásticos del modo en que se ponen en las fresas y que hemos explicado en el tomate. De esta manera no es posible que prospere ninguna mala hierba.
Por lo que respecta al cultivo en el regadío. La tierra se prepara del mismo modo que en el secano, al menos una pasada de la grada, después el cultivador y la conformación en líneos. Los que no lo hacen con tractor o mulita mecánica lo hacen con los mulos, pero es exactamente igual que en el secano. La diferencia es que en regadío los melones van en caballones3030Recordemos que en regadío se ponen en caballones para evitar el exceso de humedad en el fruto. y que la marca entre mata y mata es de dos metros aproximadamente y de un metro entre líneos. Como con el riego, que algunos hacen por inundación, se pueden ir erosionando los caballones, los agricultores hacen montículos, a los que llaman camas, en los que suben al melón para que no les de directamente la humedad.
En el regadío las matas también son conducidas para que no cojan todas las calles, se labre o no.
Estercolado y abonado
Para el melón se suele usar tanto estiércol como abono, e incluso los mezclan. Ambos suelen mezclados con la tierra tras la labor, antes de sembrar. Una vez que el cultivo ya está crecido no se le aporta nada más, excepto si es en regadío. Si se observa que la tierra no tiene nutrientes necesarios para dar buenos melones se puede añadir abono químico junto con el agua de riego, aunque los agricultores con los que hemos trabajado no suelen hacerlo. El estiércol más usado es el de bestia y el abono el triple 15, la urea y el 9-18-273131Los números al igual que en el triple 15 hacen referencia a la concentración del producto, 9% Nitrógeno, 18% Fósforo y 27% Potasio..
Cuando le echo abono le pongo el que tengo, unas veces el 15- 15, otras veces el 27, el que tenga, uno de los olivos o de la viña. Los que tengo allí pues se los echamos. El abono ese algunas veces lo echamos en una…, le decimos un tezón3232Una cuba que lleva el tractor que va dejando salir la cantidad de abono que se desee a través de un grifo., con el tractor, y va un surco así [recto] y va enterrando y lleva un cañito de abono. Otras veces pues lo hacemos en hoyitas, si no tenemos el tractor hacemos unas hoyitas y echamos el estiércol o el abono o lo que sea en las hoyitas. Cuando se echa en las hoyitas hay que esperar por lo menos 15 días para sembrar porque el abono quema las semillas.
Juan María Acosta, Almonte
Otros además del triple 15 les ponen urea.
La mata con la urea se pone muy verde. Con un verde que se pone, muy verde. Yo le he echado alguna vez alrededor de la mata abono porque la he visto que estaba muy floja, si no, no. Pero hay que hacerlo alrededor, nunca encima de la mata. Un día que esté lloviendo se le echa un poquito así y se derrite más rápido.
Vicente González, Villamanrique
Siembra y reproducción
En el melón, como ya hemos visto, se hace siembra directa a partir de marzo. Como también hemos dicho, es distinto el modo de sembrar según sea secano o regadío, por lo que vamos a explicar primero el secano, que es el más común, y después pasaremos a las especificidades del regadío.
El agricultor, tras marquillear la tierra y hacer líneos que están separados entre sí unos dos metros, cava en ellos unas pequeñas hoyas (de 20 a 30 centímetros) a una distancia de unos dos metros y medio. La hoya, al igual que sucede con todas las demás variedades locales de hortícolas, se llena con estiércol terrizo3333Recordemos que el estiércol terrizo se compone de estiércol seco de un año mezclado la tierra en la que se va a sembrar.. Si se va a echar también abono es recomendable ponerlo en el fondo de la hoya y luego taparlo con tierra. Tras todo esto se procede a echar las semillas del año anterior, aunque pueden ser de otros años porque duran hasta cuatro años sin problemas. En el caso del melón, y por ser la pipa más grande según nos dicen los agricultores, es necesario tapar la simiente con tierra unos tres centímetros. Algunos agricultores dicen que prefieren echar las pipas dos o tres días antes en agua para que lleven adelanto:
Hay que echarlo por lo menos dos o tres días antes, después se sacan del agua y se ponen en un paño atadito y así se ponen en la tierra, que no estén muy tapadas para que el sol caliente las semillas húmedas. Eso a los dos días o así ya tienen el puyoncito saliendo, entonces se sacan del pañuelo y se siembran de la forma normal. Así ya llevan adelanto y es muy difícil que no salgan.
Vicente González, Villamanrique
Como hemos visto, se suelen echar bastantes para asegurar el cultivo, entre seis y 14. Más o menos a la semana suelen salir los cotiledones aunque, como vemos en el siguiente fragmento, eso depende del tiempo que haga.
Hay veces que en una semana nace, a veces en siete u ocho están fuera, y otras veces tardan 20 días, depende del clima.
Juan María Acosta, Almonte
En cuanto al cultivo de melón en regadío, hemos encontrado sólo el rayado, aunque uno de los agricultores nos cuenta que otros años ha puesto el amarillo y el blanco en regadío:
El año pasado los sembré muy tarde, casi a final de abril, y a los tres días como estaban en regadío y con los plásticos, a los tres días estaban nacidos. A la semana tenía los brazos así [de un metro] y en el Serengueti [como llama a la finca de su amigo que es de secano] para ponerse con los brazos así llevaban dos meses.
Juan María Acosta, Almonte
Los plásticos a los que se refiere son los que se ponen a ras de suelo, como en el cultivo de las fresas, para que el agua del riego no críe malas hierbas. Se hace un agujero en el lugar en el que va saliendo la matita o matitas y ése es el único espacio que deja ver el plástico. El riego se realiza mediante cintas que se colocan bajo el plástico. Por lo que vemos, la diferencia en la precocidad en la nascencia es llamativa.

Volviendo al desarrollo de las matas, cuando éstas comienzan a dejar ver tres o cuatro hojas, tanto en regadío como en secano, llega el momento en que los agricultores quitan los pies que sobran dejando uno o dos. A este proceso de aclareo lo denominan deshermanar:
¿Y qué se hace con los pies que sobran, se tiran?
Claro, normalmente los cortamos para no arrancarlos. Si los arrancamos nos podemos traer los pies que queremos dejar en la tierra porque las raíces salen todas juntas.
¿Y se elige el que esté más grande?
Siempre le dejamos el más hermoso.
Juan María Acosta, Almonte
Es posible que en el primer deshermanamiento no se quiten todas las matas porque puede ser arriesgado, así que cuando ya se va viendo que la mata está creciendo bien, pueden dejarse la o las definitivas. Algunos esperan incluso a que los dos brazos estén desarrollados para quitar uno de ellos. Para esto ya se precisa cortar el brazo con navaja, no se hace tirando, ya que puede arrancarse la mata que se pretende dejar.
Las flores comienzan a aparecer en mayo. Según los agricultores, todas las flores de los melones son iguales, por lo que no hacen diferencia entre variedades. Cuando la flor se seca da lugar a lo que uno de ellos reconoce como el cabecito, que es el pequeño melón en su primer estadío.
El melón va creciendo hasta que a partir de julio pueden ir recogiéndose los más cercanos a la base, que son los que crecen antes. Después pueden ir recogiéndose los demás, con a lo mejor una o dos semanas de diferencia. Los punteros, que son los salen en el ápice del brazo, suelen quedarse más pequeños que los otros, y lo más común es dejarlos en la mata hasta que maduren para recogerles las semillas. La mayoría de los mantenedores no suele castrar las matas y explican que, como los destinan a su autoconsumo, les da igual que los melones sean más grandes o más chicos y así se ahorran el trabajo de tener que castrar las plantas. Otros en cambio prefieren castrar las plantas para tener menos melones pero cada uno de ellos con más peso aunque también su destino sea el autoconsumo.
En lo que coinciden todos, tanto consumidores como mantenedores, es en que los de la cabeza, que es como llaman los basales, son los mejores melones de la mata, los que tienen más dulzor y los más grandes, debido a que, como veíamos, son los que reciben la mayoría del beneficio que se le da a la planta.
La salida que suele tener el puntero es ser productor de semilla, ya que casi no se consume, aunque uno de los agricultores nos cuenta que estos melones que eran más pequeñitos eran los que los jornaleros se solían llevar de almuerzo y los llamaban alforjeros ya que podían llevarse, y de hecho así se hacía, en las alforjas.
Las semillas no sólo se recogen de los pequeños, sino también de los melones que se consumen, tras comerlos y comprobar que tienen las cualidades que se pueden esperar de un buen melón y que antes hemos enumerado, es decir, que sea dulce, que su carne sea esponjosa, que tenga caldo, etc.
Cuando han de guardarse las semillas de muchos melones, como nos explican, los criterios de selección son el color, la forma y que sean gordos, ya que no pueden probarse todos los melones a los que se les va a coger la semilla.
El procedimiento suelen llevarlo a cabo las mujeres en sus cocinas. Tras haber comido el melón y decidido su marido que es bueno para la siembra, recogen las pipas que antes habían dejado apartadas, ya que el melón no se sirve con la placenta, y las lavan separándolas de la placenta. Es importante quitar la placenta porque esta puede pudrir la pipa. El procedimiento de lavado se suele hacer sobre un colador para que las semillas no se escapen con la resbalosa tripa, como suelen llamarla.
Una vez se tienen las pipas solas, se ponen en un papel o paño extendido, preferentemente al sol, para que sequen bien. Hay que tener cuidado con el lugar en el que se colocan porque los pájaros o las hormigas pueden llevárselas, así que lo mejor es poner algo que cubra pero sin tapar la luz del sol, como una malla o una tela metálica. El viento también puede jugar una mala pasada si se ponen las pipas a secar en la ventana.
Tras secarlas, cosa que en días de calor puede darse en 24 horas, pasan a los recipientes, bien de cristal, bien de lata, o en las calabazas, que son colocados en lugares oscuros y frescos. A los botes, como ya hemos visto en el capítulo del tomate, les ponen un papel con el nombre de la variedad, que hace las veces de recordatorio así como de absorbente de la humedad que le quede.
Según las mujeres, las pipas que más cuesta separar de la pulpa o tripa son las del melón amarillo, en parte porque están mejor agarradas a la misma pero también porque no son planas, sino que la superficie además de ser de textura lisa es curva, lo que hace que estén más resbaladizas.
En las casas se suelen guardar muchas más semillas de las que se van a sembrar, algo que se hace con vistas a los regalos o los intercambios de semillas. La mujer de uno de los agricultores nos contaba lo siguiente:
Yo antes cogía más que ahora, pero luego mi marido se liaba a darle a la gente, y yo todo el día liada con las semillas para quedarnos nada más con unas pocas.
Pero es que eso es así, siempre hay que dar algo.
Unas pocas, pero este hombre da casi todos los botes.
Juana Acosta, Almonte
Riego
El método de riego del melonar que hemos encontrado es a manta o por inundación y mediante cintas. El agua que usan los agricultores procede de pozos que, o bien son propios, o son compartidos entre algunos vecinos, como nos cuenta un agricultor en Villamanrique. Al parecer han establecido un acuerdo varios agricultores vecinos para usar el pozo que uno de ellos tiene en su predio.
La del melón es una mata muy adaptada al secano. En general todas las variedades de melón huyen de la humedad que, como hemos explicado, pudre la cáscara y llega a pudrir también el fruto. Es por eso que algunos agricultores que acostumbran a regar a manta el melón lo hacen sólo una vez a la semana cuando la mata está grande, y cuando es pequeña el riego lo hacen con menos intensidad. Los que riegan con cinta suelen tener los melones en plásticos, como vimos más arriba, por lo que el riego tiene que ser en menor cantidad pero más a menudo que con la tierra al aire.
¿Cuántas horas pones el riego?
Un par de horas un día sí y otro no. Una hora u hora y media, según la mata como esté, si está chiquitita precisa menos, cuando está más grande precisa más. Cuando la matita está chiquitita pues con una mijita de agua se avía y cuando está muy grande pues necesita más agua.
Juan María Acosta, Almonte
El riego se suele empezar, si la mata no tiene plástico, cuando se va viendo que la tierra está seca, que puede ser por abril o mayo. En cambio otros nada más que siembran empiezan a regar, y el riego por tanto está sujeto al criterio del cuidador. Cuando más agua precisa el melón es cuando ya está dando fruta. Es éste un momento crítico porque la planta está invirtiendo mucha energía. Un agricultor nos contaba que un verano se le estropeó el motor cuando empezaba la temporada de riego, cuando los melones empezaban a desarrollarse, y se le secaron todos los melones.
Todos los agricultores se quejan de la falta de lluvias, que les ha hecho cambiar sus métodos, como por ejemplo la obligación de poner los melones de secano en regadío. Explican que ya hay zonas, en las que antes se daban los melones riquísimos, que no pueden cultivarse si no es en riego.
En cuanto a las diferencias que pueden apreciar los agricultores entre un melón de regadío y otro de secano las principales son su dulzor y la durabilidad. Sobre el dulzor existen tesis contrapuestas, por un lado explican que el dulzor del melón de secano es mayor que el del regadío; por otro afirman que a ellos les ha pasado justo lo contrario. El hecho es que en el regadío, para que la fruta se ponga dulce, se le echan productos como la potasa, mientras que en secano la fruta sale dulce por sí misma, sin productos. Por tanto al final las dos frutas son dulces. La cuestión es si usan productos químicos o no.
En la siguiente cita nos explican cuál es la razón de que en regadío se den buenos melones aunque la tierra no sea demasiado buena:
Lo que no tiene la tierra ellos3434Con ese ellos el agricultor se refiere a los que siembran melones en zonas de tierras pobres que suelen ser agricultores intensivos, diferenciándolos del nosotros que refiere a los agricultores tradicionales. se lo echan. Pues lo mismo le pasa al melón. Si el melón lo siembras en un terreno que no sea bueno pero le echas productos, al final sale bueno igual que el que está en buena tierra. Si para que esté dulce precisa potasa pues se la echa por el riego, precisa esto pues se lo echas en el riego y tiene todo lo que le hace falta. Y haciendo todas esas cosas puede salir un melón de regadío mejor que uno de secano porque en el secano dependes de lo que tenga la tierra.
Juan María Acosta, Almonte
En cuanto a la duración del melón desde que se recoge hasta que se pudre, todos parecen ponerse de acuerdo en que los que son de regadío suelen durar menos que los de secano.
M.: Sí, y una fruta que no es de regadío te dura todo el tiempo que tú quieras, y el que tú traes de regadío lo traes hoy y mañana lo tienes que tirar.
M.J.: Este año mi marido ha puesto melones de regadío que tenían muy buena vista y a la hora de ir a cogerlos estaban todos podridos, se pudren por el cabo. Y los que ha podido recoger se están pudriendo allí en el campo3535Los melones que recogen casi todos los agricultores los suelen dejar apilados en las casillas o almacenes que tienen en el predio para ir llevándolos poco a poco a casa..
María Josefa Villarán y Manuel Orihuela, Almonte
Las razones que aducen para este fenómeno es que maduran más rápido y eso hace que estén más viejos, por lo que se pudren antes que los de secano.
Cuidados tras la siembra
Como hemos ido viendo, a lo largo del cultivo se suele labrar, se deshermana, se castra y se dirige la mata. Todo ello va haciéndose según quiera el agricultor, cada uno con su técnica y sus razones.
Uno de los agricultores nos cuenta que él y los demás agricultores que conoce no suelen castrar. Explica que en zonas de campiña donde las tierras son muy buenas se hace pero que aquí no se acostumbra. Lo único que se quita es cuando viene uno con forma rara o feo que le vaya a quitar fuerza a los otros que son buenos, si no, no se le quita nada. En cambio en El Rocío nos dicen que sí prefieren castrarlos. Los que los castran, o quitan los melones más feos, suelen hacerlo a partir de mayo, que es cuando el melón ya se ha presentado. De entre los que suelen castrar la mata algunos lo hacen en la flor. Cuando se hace tan pronto, las que se desechan son las que darán lugar a los melones punteros o reculados, que dijimos que eran los más pequeños, pero la práctica que parece estar más extendida es la de castrar cuando ya se ve el melón.
También mientras la mata va creciendo va precisando ayudas del agricultor, como por ejemplo la que nos cuentan en la siguiente cita:
¿Y se le echa más, una vez que se ha sembrado, se le echa algo?
Azufre.
Azufre, ¿ya de estiércol o abono no se le echa más?
Si está muy friíta la mata muy fría, muy arrecida, pues una mantita para el frío, entonces se le echa abono o bien urea, cosas así.
Juan María Acosta, Almonte
Otra labor que se realiza es tras la labra, para enjuguecer la tierra y quitar las malas hierbas, recoger las matas para que no se coman el terreno entre líneos.
En cuanto a la protección del cultivo en Villamanrique nos cuentan que es común sembrar un poco más temprano las matas de melón, a lo mejor por febrero. Como aún pueden caer heladas y la siembra se hace directa, la gente pone una especie de invernadero que hace con unos arcos de alambre y sobre éstos, formando un túnel, un plástico que se pone a una distancia del suelo de dos cuartas (de 35 a 40 cm) sobre los líneos ya sembrados de melón. Los que no quieren hacer estos invernaderos simplemente esperan a que las heladas acaben y siembran normalmente.
Ya cuando se le quite la helada, que caliente el tiempo, pues se le quita el plástico. El plástico, que no toque la mata, si no, la quema, el sol la quema.
Manuel Escobar, Villamanrique
En cuanto al melón, ya no se le pone más protección específica porque, como vimos es resistente al sol, con lo que no hace falta ni que se tape.
Plagas y enfermedades
De entre todas las plagas que puede tener el melón en la zona, las que más se dan son la rosquilla (Spodoptera littoralis) y la mangla (SMITH, 1989). Parece que los caracoles y babosas no son un problema importante para el melón. Entre las enfermedades tenemos el cenizo u oidio (Oidium ambrosiae) (SMITH, 1989).
La época en que parecen atacar tanto las plagas como las enfermedades suele ser en junio, cuando la mata ya está grande y fuerte y el melón crecido.
La rosquilla ataca a los cotiledones del melón y a las hojas y raíces cuando la mata es ya adulta. Se suele quitar a mano si son pocos gusanos. Si no, se echan productos químicos.
La mangla es una plaga producida por pulgones que crean a su alrededor, y para fijarse mejor a la mata, manchas negras de melaza en las que se concentran cientos de pulgones que chupan la savia hasta que secan la mata. Para la mangla nos cuentan lo siguiente:
Con todo el calor del mediodía, cogía la tierra con la azoleta y le hacía así, echaba un roción encima de donde estaba lo pegajoso eso de la mangla, encima a la mata, y ese calor tan grande que hacía le quitaba la mangla, y le ponía una pita. Una de esas pitas se le ponía hincada cerca y parece que le hacía porque ya no le entraba más la mangla a la mata esa. Parece que el olor que tiene la pita, porque tiene fuerte, ése que tiene, y el polvillo ése, de esa manera le quitaba la mangla... me acuerdo yo chavalote.
Diego Rodríguez, Villamanrique
El cenizo es producido por un hongo que desde la agronomía también se conoce como oidio. El hongo entra en la fruta y en las zonas que coloniza pierden el dulzor. Dicen que se ve el efecto del oidio en el melón cuando se corta la fruta, ya que la carne toma un color amarillento (SMITH, 1989)
Se suele curar con azufre pero, como nos dicen los agricultores, lo mejor es hacerle tratamientos preventivos para que no le entre. Por eso desde que nace la mata se le van dando tratamientos de azufre. La humedad es lo que lo atrae, por lo que suele ser una enfermedad más acusada en los melonares de regadío. Por norma general, y según nos cuentan sus cuidadores, en los melonares de regadío, al tener mayor beneficio y ser matas más frondosas, suelen atacar más tanto las plagas como las enfermedades.
El azufre se le puede echar lo mismo en polvo sobre la propia mata que diluido. Dicen que el polvo directo tiene más fuerza, pero que si le cae al melón el efecto del sol puede quemarlo.
Recolección, uso y aprovechamiento
La recolección comienza a finales de junio y se extiende hasta finales de agosto. Aún en septiembre pueden quedar melones en las matas, pero son los que hemos dicho que ya no se suelen consumir y que se dejan para cogerles la grana.
El siguiente agricultor explica cómo suele hacer la recogida de los melones ya maduros:
Yo corto el que veo que esta más maduro, no lo corto todo a la vez, no. Luego, a la semana o así, les doy otra pasadita a las matas. A las dos semanas lo repaso otra vez y así se van cogiendo de poco en poco. A lo mejor tengo 100 melones y corto 20, ó 15, cojo el carrillo de mano y me los traigo a la casilla.
Vicente González, Villamanrique
La recolección, ahora y por lo que parece, siempre la han llevado a cabo los hombres, y en los predios en los que hemos realizado nuestro estudio son los propios agricultores los que, navaja en mano, recogen la fruta. El momento idóneo para la recogida es, según nos comentan, cuando el cabo que une la fruta a la mata está seco. También que los zarcillos estén secos es un síntoma de madurez. Otros explican que el olor aunque en las variedades antiguas el olor no suele ser un síntoma de madurez, ya que parece que siempre tienen olor a verdes, vulgarmente conocido como olor a pepino, no a maduros. Hasta que no se abre el melón no despide el olor dulzón característico. También hay quién usa su pie para saber si el melón está maduro propinando un ligero golpe. La señal de madurez es el sonido ligeramente hueco. O por último el peso del fruto parece ser también señal de madurez, pues explican que los melones verdes pesan poco.
Una vez se reconoce el melón maduro conviene cortarlo con unos tres dedos de cabo ya que, si no se hace de ese modo, puede empezar por ahí la corrupción.

En cuanto a las diferencias según variedad, por ejemplo, nos comentaban que los rayados hay que recogerlos pintones, es decir, dos o tres días antes de que maduren del todo. Estos melones no es que deban cogerse verdes pues ya están granados3636Granado quiere decir que ya no necesita más beneficio de la mata, si no que lo que hace es ponerse más blando o más dulce, pero ya no crece más. No está verde, está granado., pero conviene no dejarlos terminar de madurar en la mata ya que tienen gran riesgo de pudrirse. La señal: cuando las manchas amarillas se van intensificando, el blanco se vuelve más blanco y el tamaño y el peso son los adecuados, aunque el cabo esté un poco verde.
En la variedad blanca sí se espera a que el cabo esté seco para recogerlo. Suele coincidir con otro síntoma clave, cuando el color amarillo intenso de las manchas que lo recorren de forma irregular alcanza gran brillo, que contrasta con el color blanco que le da nombre al melón. El peso es también tenido en cuenta, así como la sequedad de los zarcillos, pero primordialmente los dos anteriores aspectos.
En el melón amarillo su tono y el cabo son lo que principalmente se tiene en cuenta, aunque también lo que hemos dicho al principio: su peso y la sequedad de los zarcillos.
Si el destino del melón es ser guardado hasta el invierno, colgado en los doblaos, nos aconsejan que recojamos los melones pintones, ya maduros porque, si no, no se ponen dulces, pero que no estén sobremaduros o pasaditos, ya que entonces durarán muy poco.
Este melón está medio pintón, y eso esperas dos o tres días más para cortarlo para que no esté maduro del todo. Porque para guardarlo no puede estar maduro del todo, tiene que estar, como decimos nosotros aquí, que ya el melón se esté poniendo pintón y le decimos nosotros que ya el melón está parado, que ya el melón no cría, nada más que hace es madurar, pero lo que vaya a criar lo ha echado ya.
Manuel Escobar, Villamanrique
También es necesario tener en cuenta que, como todos los melones no maduran a la vez, lo que hacen algunos agricultores es poner una vara pinchada donde hay uno pintón para saber que en un par de días lo tiene que recoger para que no se le pase. Esto es importante sobre todo en el rayado que, como hemos visto, es el más delicado y el que se suele marchar más rápido.
Una vez recolectada la fruta, queda almacenada normalmente en la propia huerta, en los cuartos que tienen para guardar los aperos, en una zona que esté al resguardo o en las casitas que muchos de ellos tienen en los predios. Otro lo deja en el patio techado de su casa.

Siempre tienen que estar resguardados del sol, para que no maduren en exceso. Uno de los agricultores nos cuenta que pone una manta o un plástico bajo la pila de melones para que no se pongan malos, y que si se ponen malos no ensucien el suelo, porque el azúcar que sueltan luego es muy difícil de quitar, pues estamos hablando de suelos que en el mejor de los casos son de cemento, que absorbe el líquido dulce y atrae insectos. Otros agricultores que quieren reservar los melones hasta más entrado el otoño, e incluso el invierno, cuelgan los melones en alcayatas clavadas en el techo. Este procedimiento se explicará más adelante.
Para hablar del uso y aprovechamiento de las variedades de melón podemos comenzar con un testimonio muy significativo de uno de los agricultores de Almonte, y que resume en pocas palabras la finalidad del cultivo de las variedades locales:
Nosotros… para casa, las cosas antiguas son para casa.
Juan María Acosta, Almonte
Con esta frase queda englobada no sólo la familia que nosotros reconocemos como tal, la nuclear, sino que se sobreentiende la familia de forma mucho más amplia, compuesta por hijos, vecinos, amigos, compromisos, etc. El destino de la mayoría de las variedades locales es el intercambio de favores y el regalo, por eso es normal sembrar más de la cuenta, porque nunca sabes cuándo vas a tener que pedir un favor, cuándo se te va a estropear la lavadora o cuándo vas a tener que regalar algo a un amigo.
Nosotros, los antropólogos que hemos estado conviviendo con las familias de los agricultores, hemos podido comprobar día tras día el trasiego de dones y contradones que los agricultores llevan a cabo con sus variedades.
El melón local es un producto apreciado, si bien es verdad que lo es dentro de la población más mayor. Esta población que vivió en los años de la guerra y la posguerra y tiene muy presente el dicho que al comenzar el capítulo presentábamos y que nos cuenta que el tener melón en enero quiere decir tener posibilidades, tener tierra que cultivar (ya sea propia o no), tener posibilidades de sustento. Es por eso que es un regalo muy apreciado el melón de guardar, ya sea en su versión blanca o en la amarilla.
Uno de los agricultores nos cuenta que no siembra melones en una finca que tiene porque está junto al camino y la gente se los roba, que las cosas de frutas y de comer siempre se han tenido que sembrar lejos de los caminos y del pueblo.
En la actualidad suele comerse fresco como cualquier fruta tras la comida, como postre. Antes algunos jornaleros se los llevaban como almuerzo como ya hemos visto.
A lo largo del texto hemos hecho referencia al siguiente modo de conservar el melón, pero es ahora cuando realmente vamos a explicar de qué se trata. Recordemos que los melones que son legítimamente de guardar son los blancos y los amarillos, aunque los agricultores guarden todos los que siembran, aún sabiendo que hay algunos que no duran como son los modernos o los antiguos rayados.
Aunque los materiales han cambiado a lo largo de los años, no ha ocurrido lo mismo con el procedimiento. Se buscaban cuerdas, que podían ser de fibras naturales como las juncias o palmas, y se ataban por el medio, que quedaran al menos tres fibras para que sujetasen al melón que se colgaba en el techo de los soberaos. Los agricultores nos cuentan que los techos se llenaban de melones y que había que tener cuidado al pasar por debajo porque algunos se podían caer en la cabeza.
La idea de ponerlos con cuerdas es porque tengan poca superficie tapada, de hecho se tenía que dar una vez a la semana la vuelta a los melones para que la cuerda no dañara la piel y se pudrieran.
En la actualidad los agricultores siguen colgando melones pero ya algunos usan otras técnicas como la de meterlos en las redes de plástico en las que suelen vender las naranjas o las patatas, de ese modo dicen que se conservan también bien y no se corre el peligro de que se precipiten al suelo.
No sólo está destinado el melón al consumo humano, sino que también se suele aprovechar, el que está pasado o el que no se va a consumir, como los punteros, para dar de comer a las gallinas o a las bestias, a los que se les suele echar entero o en ocasiones partido, porque se le hayan quitado antes las pipas.