Cultivos leñosos
El manzano
Estas varetas que están aquí [señala un ramo en la parte interior del peral pardo], las voy a injertar en manzano.
Pero Pepe… las variedades de manzano que aquí había, las chiquititas esas, que dicen que había un manzano enano pero no hemos dado con él…
Pues allí en el camino está [dice sonriendo]. Cuando vayamos para casa te lo voy a enseñar. Enano… Son perillos, no es manzano, el manzano no es enano, el que es enano es el perillo. Nosotros teníamos aquí unos pocos… Este año se me ha olvidado de haber cogido un cachito de palo de allí, de ese muchacho, y haber puesto aquí esos perillos, que son preciosos. Luego cuando vayamos para allá me lo recuerdas, que lo vamos a ver. En el alto ese que está ahí, ¿no hay unos invernaderos ahí? Pues en los invernaderos está, a 50 metros.
José Espina, Almonte
Introducción
En este capítulo desarrollamos un frutal, el manzano, del cual se han localizado dos variedades autóctonas en el Entorno de Doñana. En este capítulo, más que otros, se da cuenta de cómo se construye el discurso de lo olvidado, de lo perdido, de aquello que existió y que ya no es. Aunque tuvimos la suerte de localizar dos ejemplares de manzano autóctono, en muchas entrevistas los informantes nos ofrecen su manera de cómo comunicar la pérdida, qué sienten cuando hablan de un frutal que ya no está entre ellos, de quién se acuerdan, cómo lo relacionan con otros frutales y otros elementos de los agroecosistemas, con el tiempo. Vemos más que con ningún otro frutal cómo se construye la memoria sobre una planta que muchos dan por perdida, mostrando su nostalgia o su estoicismo por algo que estaba destinado a perderse.
Para evaluar el contexto y la características de esta especie nos hemos apoyado en las experiencias de campo de uno de los trabajos que venimos realizando paralelos a esta investigación, de las mismas características, de prospección de variedades locales y el conocimiento asociado a ellas, que también se desarrolla en la provincia de Huelva y que tiene como especie reina este mismo frutal, el manzano. El Malus domestica, de la familia de las rosáceas como los frutales vistos con anterioridad, también llamado pero como derivación del gallego pereiro, pudo llegar a Huelva desde el norte, en las reprobaciones de los territorios recién conquistados a los musulmanes en el sur de la Península, hace casi 500 años. Es propio de climas más fríos que el de este litoral onubense, habiendo encontrado un lugar idóneo según sus requerimientos edafoclimáticos en la sierra de Huelva, aunque se supone, claro, que permitiéndose cierta evolución y adaptación para las variedades repobladoras. Desde la sierra, entonces tuvo que llegar al litoral, con tiempo suficiente para el desarrollo de determinadas variedades más específicas de estas zonas algo más cálidas, como las que se presentan en este capítulo.
A pesar de que la especie haya terminado encontrando un hueco en las condiciones ecológicas del Entorno de Doñana, todo apunta a un limitado progreso en comparación con otras especies de climas fríos como puede ser el peral, pues frente a las más de cuatro variedades autóctonas recordadas de éste y otras más variedades comerciales que existen en la zona, del manzano se recuerdan dos, a lo sumo tres.
¿Y manzano?
Manzanos los he tenido antes, pero ya no tengo nada de eso.
¿De qué variedades de manzanas son las que ha conocido? ¿Aquí había perillos de esos pequeños?
Había chiquititos. Manuel Curita, ése también tiene allí en La Teja dos o tres. Manuel sí, tiene de ésos [manzanos locales], dos o tres, quizás tenga de eso. Yo he tenido antes manzanos, pero el otro manzano, pero eso se perdió ya hace 40 años, yo qué sé.
Manuel Orihuela, Almonte
Por otro lado, los pocos manzanos no locales en la zona, en número muy reducido (es importante dejar claro que no hay plantaciones de manzano en la zona), son variedades que han sido adquiridas por los agricultores a través de la compra del material vegetal en los diferentes puntos de venta, comprados en algún vivero o en las semillerías. Las descripciones de los agricultores sobre estos frutales comprados han servido para ver cómo se genera cierta expectación de lograr frutos tales como los indicados en las etiquetas del producto, y se describen según el aspecto imaginado de los mismos. Se tiene la idea de cultivar un árbol del que se espera que salga igual a la imagen que la casa comercial proyecta en el envase que acompaña al producto.
¿Y pereros, peros, manzanas?
Bueno, manzanos sí he tenido yo, que todavía tengo uno allí, que se lo compré yo a uno... pero se pudren todo. Lo compré éste, un pero golden, amarillo que se pone, que hoy se ve en los mercados tan buenos peros… Venía en el cartón que me costó a mí 1000 pesetas no hace muchos años, pero resulta que no es de esa manera, es aplastado, no es como venía en la foto, es aplastado.
¿Y peros que haya conocido aquí?
Peros los han tenido mi padre, el del país, que es silvestre también, que también era muy bueno de comer, que le decíamos manzana, amarillo, le decíamos manzana nosotros. Tenía [su padre] de dos clases, uno más entrelargo y el otro más redondo, pero le decíamos manzana.
¿Y eran dos variedades distintas?
Sí, sí, le decíamos manzanas, ésos eran los antiguos.
Manuel Jiménez, Almonte
En este caso la variedad golden (también hemos visto reinetas), no parece que se den muy bien en la zona, y la productividad de los mismos presenta ciertas limitaciones. De todas formas ha de quedar claro que no es muy frecuente encontrar manzanos en los predios de Doñana, factor muy relacionado con la exigencia en horas de frío de este frutal. Sólo dos ejemplares de manzano comercial hemos localizado en el total de las fincas donde se ha trabajado, y no será por falta de inercia de los agricultores a diversificar la producción en finca, sino debido a las limitaciones ecológicas del manzano.
Manzano sí tengo también, tengo uno…
¿Que sean antiguos, que sean de variedades antiguas, no compradas en viveros?
No, antiguo no, este reineta. Reineta no es muy antiguo.
Manuel Orihuela, Almonte
A pesar de esto, hay algunos agricultores que explican el poco desarrollo de la producción de peros en la zona no por limitaciones ecológicas sino de otro tipo. Quizá mostrando algo de chovinismo por el terreno propio, describen la zona como muy adecuada para el desarrollo de todo tipo de plantas frutales, situando los problemas en elementos relacionados con la organización de la industria agrícola y el mercado de esta especie.
Entonces los manzanos, ¿qué clase de manzanas había aquí?
Aquí había un manzano que no sé ni cómo se llamaba. Manzano. Había una que era ahuevadita, y otra que era rendondita, había dos clases de manzanas. Un manzano riquísimo. Pero lo que te estoy diciendo, llegó el pero de fuera a los mercados, a las plazas, unos peros tan hermosos…
¿Y los peros que traen de fuera se dan aquí? ¿Porque no hay plantaciones de peros, no?
Sí se dan. No hay plantaciones de peros. El terreno este es un terreno maravilloso para poner peros, pero lo que estoy hablando, ¿quién se pone a poner una plantación de peros, para que después se queden los peros aquí, como hay plantaciones de perales, no? Gente que se ha dedicado a poner, a lo mejor en una fanega de tierra, han puesto 300 ó 400 perales, y ahora mismito la ves tú toda en el suelo, porque no le trae cuenta ni cogerla. A la vera de Sevilla tienen lo perales amontontados y no tiene que venir aquí por peras, hoy sobra toda.
¿Y los manzanitos quedan algunos?
Yo no sé ahora mismo si hay, yo no los veo nunca, ese que yo te he dicho a ti es enano. Como me acuerde este año voy a coger una ramita y la voy a poner a la vera del pozo. Esos son así enanitos, y tiene los cacharritos esos [los frutos], ésos le decimos nosotros perillos, perillos enanos
José Espina, Almonte

En la cita anterior puede apreciarse el punto de vista de lo local con respecto a la relación entre peros autóctonos y foráneos, cuando unos son descritos como riquísimos, los otros como hermosos, es decir, en uno se destacan sus propiedades organolépticas y el sabor, mientras que en el otro la estética, su belleza. Nos preguntamos si testimonios como éste no concentran gran parte de las ideas del debate actual sobre la alimentación, la agricultura y la industria.
Y, como se ha dicho, de manzanas había una que era ahuevadita, y otra que era rendondita, había dos clases de manzanas. Dos tipos de manzanos han sido los localizados y se presentan a continuación. Una variedad es denominada perillo y la otra, muy similar para nuestros ojos, es denominada manzano (hay algunos que también han denominado manzano enano al perillo).
Con los manzanos locales, un observador externo podría argumentar que claramente existe una distinción: el perillo es un arbusto y el manzano es un árbol. Ya Gil-Albert se toma la molestia de comenzar su tratado sobre frutales deteniéndose en esta cuestión: la delimitación entre árbol y arbusto en el terreno de los frutales. El autor, admitiendo las heterogéneas definiciones para un árbol y un arbusto, citando diferentes autores (unos discriminando según la altura -más o menos de 5 m-, la presencia de tronco, de cruz, etc.), concluye que se podría llamar árbol a todo vegetal superior, perenne y leñoso, con un tallo (tronco) claramente diferenciado y fuertemente lignificado; y arbusto a todo vegetal de las mismas características, pero en el que el tallo no está claramente diferenciado o existen varios (GIL-ALBERT, 1991:13). Por lo tanto, no es un asunto trivial la distinción entre árbol y arbusto, cuando es digno de ser el primer tema desarrollado en un tratado de fruticultura. En la práctica, afirma Gil-Albert, las especies leñosas no siempre son árboles o arbustos sino que, en función de influencias ecológicas o intervenciones del hombre o de los animales, adoptan forma arbórea o arbustiva (GIL-ALBERT, 1991:13). Este primer frutal de tipo arbustivo, el perillo como variedad local de manzano, es el primero y único de tal tipo, ya que especies como el almendro, el granado y el membrillero, por ejemplo, combinan su expresión bien como árbol bien como arbusto según el grado de domesticación. Pero en ellos no llama la atención la forma de arbusto, mientras que en el manzano sí. El manzano no se percibe como arbusto por defecto, ésa no es forma canónica, que se dice a veces. No es como viene a ser representado en el imaginario colectivo. Quizá por esto hemos identificado en algunos informantes cierta minusvaloración de este frutal por ser enano, por ser arbusto. Enano de por sí no parece que tenga muchas connotaciones positivas. En una de las citas que introducía este capítulo se podía observar esto.
Antes decíamos que en la sierra el manzano es pero por razones etimológicas. A pesar de esto, no todas las manzanas son peros, es decir, los mismos frutos de la misma especie son diferenciados según las categorías de peros y manzanas. Algo similar ocurría con los frutos del melocotonero, donde se diferenciaba entre melocotones y albérchigos según el tamaño del fruto. En Galaroza, zona importante de cultivo del manzano en Andalucía, hay una variedad local denominada manzano, cuyo fruto es la manzana, y es denominada así por ser la primera en madurar. Los manzanos son tempranos. El resto de árboles son peros (pocas veces son denominados pereros) y sus frutos peros también. No es debido al color, pues aunque la manzana es colorada y en los peros domina el verde y amarillo, también los hay colorados. Los peros son los más tardíos. Además resulta que el manzano y las manzanas se presentan con taxonomías muy frías e impersonalizadas en comparación con los peros, que tienen nombres de los más variopintos desde rufino, a verde doncella. Veamos entonces algunas descripciones que ayuden a entender las variedades de manzano autóctono en Doñana.
Tanto el perillo como el manzano se han distribuido históricamente por Almonte, Hinojos y Villamanrique. En la actualidad el perillo sólo ha podido ser localizado en Almonte, al igual que el manzano, los dos en la misma finca. En Villamanrique e Hinojos no ha habido tanta suerte pero la gente guarda recuerdos de ellos.

Cuando nos aproximamos a los únicos ejemplares que hemos tenido ocasión de examinar, uno de cada variedad, en el mismo viñedo, separados unos 15 metros de distancia, fácilmente se podía distinguir que el observador tenía delante un manzano pequeño, rastrero (como llaman a los tomates), y otro manzano más grande, con aspecto de árbol tipo. El informante que nos dio acceso a estos árboles nos dijo lo mismo, recordaba uno más grande y otro más pequeño. Nos condujo al viñedo donde estaban y comenzó a buscarlos, porque sabía que estaban por allí, identificando primero el perillo, con la misma altura que las vides, destacando entre ellas por el color oscuro de sus hojas. Desde la cercanía, sorprende la ausencia de tronco, las ramas colgando y casi esparcidas por el suelo, con muchos frutos esparcidos por la arena. Al mirar adentro, atravesando el espesor de su copa con las manos, se identifican sus siete u ocho pies que nacen del suelo, entre manzanas podridas, de un tamaño como pelotas de golf.
El otro cultivoar local, el manzano, estaba localizado muy próximo al perillo. En este caso sí es denominada o reconocida como manzano, nunca describiéndose por los informantes como perero. Pero en esta planta ya no hay que inclinarse para contemplarla, ya que sí que tiene lo esperable, un tronco del que, en ausencia de una cruz delimitada, van saliendo ramas de un grosor que disminuye conforme uno se acerca al vértice, como si fuera un pino. Además, a diferencia del perillo, tiene la base del tronco inundada de chupones que empujan hacia arriba. Como árbol frutal integrado en un agroecosistema donde se cultiva otra especie, se ha visto desplazado a los márgenes de la finca, donde no dificulte el cuidado y la práctica agrícola del cultivo principal, en este caso la vid. En la linde con la finca vecina, este manzano superaba a su hermano varietal con creces (aun todavía pequeño para un manzano tipo), mostrándose más estirado y vertical, pudiendo alcanzar los casi dos metros, con una apariencia extraña para un árbol, pues la copa no era abierta y apenas tenía ramificaciones.
¿Qué tipo de manzanas son las que había por aquí?
D.: Manzana enana y manzana.
M.: Había unas manzanas que parecían un perito, me parece a mí que le decía mi abuelo, porque parecían… Eran más chatitas.
D.: Ésas eran las enanas. Y el manzano era así. Chicos, la altura de uno no pasaban.
F.: Eran aplastados. En Las Parejas tenía uno así...
J: Allí en mi corral, ¿te acuerdas del manzano que tenía yo en el corral, que nació solo allí? Estaba pegando a la pared de allí del fondo… Echaba cada manzana apiñada...
¿Algún hueso de manzana caería, no?
J: Claro. Y era ¡rica, rica! Pero de las buenas, o sea que ésta que tenía yo aquí…
F.: Del manzano enano hay dos clases. Hay un manzano enano que tiene la manzana así redonda, gorda y otro que la tiene más chiquitita, más aplastada, que son muy dulces.
¿Y las dos son antiguas?
D.: De toda la vida.
F.: ¡Eso de toda la vida de Dios!
¿Y habrá algún manzano por ahí perdido de éstos?
V.: Como no haya en Las Posturas… [finca de la zona]
F.: En las Posturas… ya los árboles que había no existen casi ninguno.
¿No puede quedar alguno perdido, que el dueño haya dejado tirado en el campo?
F.: Por eso, porque se está perdiendo todo, todas esas cosas antiguas se están perdiendo.
Y además de estas enanas, ¿había alguna otra manzana que fuera ya más… con más cuerpo?
M.: Sí, un manzano más grande, claro. Y eran un tamaño así más o menos y que echaban una cantidad que daba miedo.
¿Qué tipo de manzanas eran, coloradas, o eran amarillas como el pero?
D.: Rubia.
M.: Amarilla. Vamos, no amarilla amarilla, con tonos así...
D.: Rubia, rubia
F.: Entre verde y amarilla.
M.: Sí, entre verde y amarilla, exactamente.
¿Y le decían de alguna manera a ese tipo de manzana?
D.: Manzana, manzana.
V.: Manzano enano y manzano alto.
F.: Manzano enano y manzanos de los altos.
M.: Sí, nosotros vendíamos las manzanas por la calle, amontonadas, en los canastos.
¿El nombre de pero no es muy utilizado por aquí?
D.: El pero ya es otra cosa.
F.: El pero no resulta mucho aquí. La manzana sí, la pera...
¿Qué diferencia hay entre la manzana rubia y el pero?
D.: El pero es más áspero, más verde.
M.: Sí, más verde.
J: Y más gordo.
M.: Sí.
J: Yo tengo allí uno que es pero, en la nave. ¡Son peros y son buenísimos!
¿Pero es antiguo?
J: No, no. Es nuevo, tendrá 15 años nada más.
Juan Sánchez, Venancio Cano, Mariano Díaz, Diego Sánchez, Fidelio González, Hinojos
Como se ve en esta cita, momento en que algunos de los sabios del campo en Hinojos pudieron compartir sus experiencias y recuerdos entre ellos y con los investigadores, se delimita por un lado el manzano enano (no se hace énfasis esta vez en su taxonomía como perillo), y por otro el manzano, más alto. Cuando se pregunta sobre la distinción entre peros y manzanas no hay consenso, no pudiéndose identificar una frontera entre una variedad y otra. Hacen comentarios sobre el color, pero el recuerdo de estas variedades autóctonas de manzano comienza a ser impreciso.

Por último nos permitimos comentar otra variedad, la manzana blanquilla la cual, aunque se localizó un ejemplar de esta variedad en la aldea de El Rocío, no se pudo incluir en este estudio por no disponer de información suficiente. El ejemplar además estaba en mal estado dificultando también cualquier tarea de caracterización de sus frutos. A pesar de ello se pudieron obtener algunas imágenes (más abajo se muestra el único fruto que produjo durante la temporada del trabajo de campo). La taxonomía local usa un adjetivo que se utiliza mucho como epíteto de variedades locales en Doñana para distinguir cultivares como el damasco, la higuera o el peral, por ejemplo, y también de manzano. Esta vez aparece asociado a una manzana amarilla más grande que las otras dos autóctonas, de casi el doble de tamaño, pero todavía pequeña en comparación con las que estamos acostumbrados a ver en los mercados, y que tiene el apoyo de testimonios que confirman esta variedad como local.
Y manzanos, ¿qué tipo de manzanos recuerda usted aquí antiguos?
Manzanos de las antiguas blanquillas, la blanquilla.
La blanquilla.
La blanquilla chata.
Chata. ¿Y ése es el que tiene usted?
Uno, uno es el que tengo.
¿Y de dónde se ha hecho usted de él? ¿Lo tiene de antiguo?
No, ése no. Yo no me acuerdo si fue comprado o fue dado, la verdad que no me acuerdo.
Francisco Aragón, El Rocío

(...) ¿Y ése es el que se recuerda aquí antes, o había otros manzanos?
Nosotros teníamos aquí antes unos manzanos antiguos que eran muy ricos pero… lo que estamos hablando [sobre la desvalorización de lo local], esos manzanos eran unos manzanos muy ricos, y le pasaba igual que a esto [el peral pardo], echaba un montón de manzanas, pero llegó la hora en que vinieron otras clases de plantas, como lo que pasó con ése que está ahí, el peral alcolina ese, a los peros, y a otras variedades, injertados por los laboratorios esos… Y ya eso se abandona. Porque ya eso no tiene vista, está muy rica, muy dulce, muy todo, pero no tiene… y eso es lo que va eliminando todo lo viejo, por lo menos los árboles viejos que tenemos nosotros aquí. Como le va a pasar a éste [peral pardo], como le va a pasar al naranjo chino, que es que no los quieren…
José Espina, Almonte
Esta es la situación percibida desde lo local, como se dice en la entrevista, vinieron otras clases de plantas (...) injertadas por los laboratorios esos… y ya eso se abandona. Porque ya eso no tiene vista. Corresponderá a un pensamiento propio, influido por los medios, por los investigadores, por los distintos ámbitos de producción de conocimiento, como las opiniones que tenemos cualquiera de nosotros. Pero así se percibe desde lo local. La fruta autóctona se desprecia, pierde su valor, el valor que le damos, porque no satisface ciertas demandas de la sociedad, donde la estética del fruto, una estética también construida, prevalece sobre el sabor y el olor, por ejemplo, y sobre unas relaciones más equitativas entre los mercados, también por ejemplo.
Caracterización
El manzano estándar es caracterizado por la agronomía como de gran vigor, alcanzando los 10-12 m de altura, con un tronco y ramas principales de color grisáceo y de corteza agrietada y una copa redondeada y de ramificación abierta, con tendencia a la horizontalidad (AGUSTÍ, 2004:258). El manzano local de Doñana no parece encajar bien en estas descripciones. Las dos variedades no son vigorosas y son de tamaño muy reducido según la descripción anterior: el manzano enano o perillo tiene porte arbustivo y el manzano es columnar, se yergue sobre un pie. La madera en ambos es gris y lisa, ligeramente agrietada en el perillo, y con tonalidades marrones en las ramas jóvenes, que son más rojizas en el manzano.

Mientras que el manzano presenta gran inercia a emitir chupones en la base, en el perillo no se observan chupones en absoluto. En la variedad con tronco la copa es apenas distinguible de la estructura columnar del árbol.
¿Y esa manzanita pequeña que había aquí antes?
M.: Le decían perillos, le decían perillos.
A.: Era chiquitita, le decían perillos, que eran los árboles enanos, estaban sobre el suelo.
Eran pequeños.
M.: Se crían muy anchos y muy bajos.
A.: Se criaban sobre el suelo, muy bajitos, estaban las ramas en el suelo. Se podían coger con las manos.
¿Y ése sabe usted dónde puede quedar uno de ésos?
M.: Eso ya es muy raro que tenga, eso ya es muy raro aquí.
A.: El árbol era sobre el suelo, muy bonito el árbol.
¿Qué altura podía tener un árbol de esos?
M.: Un metro, metro y medio, más o menos.
A.: No, era más alto…
¿Más alto?
A.: LLegaba casi a la lámpara.
¿Pero era estilo granado o una cosa grande?
A.: No, era así como redondo, era redondo como si fuera, cómo te explico…
¿Eso lo conseguían podándolo así, no?
A.: Ah! Yo eso no lo sé.
M.: No, no, eso no lo podaban, nada más que era más bajo.
Manuel Acosta y Antonia Martínez, Almonte
En las hojas los manzanos locales también presentan una diferencia morfológica con lo esperable en la especie, pues el envés de las hojas de los manzanos generalmente se caracteriza por su color blanquecino y pubescente. Las hojas de ambos manzanos locales apenas tienen vellosidades, con lo que su envés no llega a tener ese blanco que se aprecia en las hojas de otros manzanos que, cuando se giran con el viento, ofrecen un bonito contraste con el verde oscuro del haz.

El resto de la morfología de las hojas del perillo y el manzano local son las comunes para la especie: hojas simples, ovales, caducas y de bordes biserrados, con una ligera prominencia en el ápice que les da un aspecto característico.
Comparando las dos variedades locales, las hojas del perillo son considerablemente más pequeñas que las del manzano, que tiene una longitud media de 88 mm y un ancho de 56, mientras que las del perillo tienen 10 mm menos tanto en el largo como en el ancho. Ambas tienen el haz de un verde oscuro, brillante, y con el envés más opaco y blanquecino, aunque mucho menos blanquecino, con menos tegumentos, que las hojas de otros manzanos, como hemos mencionado. La dimensión del peciolo de la hoja también es mayor en el manzano observándose, elemento incluido en los exámenes de caracterización que utilizamos, escasa pigmentación antocianítica (que refiere a los matices rojos en el peciolo), donde en el perillo cubre más extensión que en el manzano.

Durante nuestra investigación no tuvimos la suerte de poder observar las flores del manzano local. Desde la agronomía se especifica que esta parte de la anatomía del manzano es similar a la del peral, pero basta con decir esto para encontrar aspectos diferenciables en los manzanos locales. Lo que a continuación se describe sirve entonces sólo como aproximación. El manzano como especie tiene flores pentámeras (como todas las rosáceas, género al que pertenece), de color predominante blanquecino acompañado de tonos morados a veces y, como mejor se desarrollará en el peral, también son de ovario ínfero, característica que induce una forma particular al fruto, que procede del hinchamiento de la parte inferior de la flor (el tálamo) y aparece coronado por los sépalos en su extremo. Las yemas de flores suelen producirse al final de los brotes y en menos ocasiones en zonas laterales o axilares, que ocurre cuando provienen de yemas del año anterior o en latencia.

También como en el peral, las flores nacen proyectadas en bolsas o ramilletes acompañadas de algunas hojas, por eso los frutos se describen siempre desde lo local como apiñados.

Estos frutos arracimados en los manzanos locales se sitúan en las partes externas de la planta. En el perillo hay cierta tendencia a producir frutos en tallos largos mientras que en el manzano se sitúan en tallos largos pero también en espolones o ramas interiores.
Las características de estos frutos son diferentes, sobre todo en su forma, a pesar de compartir su reducido tamaño. El manzano, que es un árbol mayor y tiene hojas más grandes, presenta frutos alargados y ovoides, y de un tamaño sensiblemente más pequeño que los del perillo. En el perillo, por el contrario, los frutos son más achatados y esféricos (cónicos según los descriptores utilizados), con el extremo estilar más estrecho que la base. También el color es diferente: los del manzano son de un amarillo blanquecino y los del perillo acentúan más el amarillo de su piel, con tonos verdosos en algunas ocasiones. Una característica que se suele evaluar en los peros es la presencia del russeting (manchas en la piel del fruto relacionadas, entre otras cosas, con procesos de cicatrización normales, que no afectan a la salud del fruto, aunque sí se deprecie su “calidad visual”), como también pasaba en los melocotones, siendo perceptible en ambas variedades, quizá algo más en los perillos. Por otro lado se detecta presencia de pruína en el perillo y una piel más lisa y brillante en los frutos de la variedad denominada manzano.
¿Manzanos? Toda la misma, iguales, no siendo los enanos que tenía otra clase, con la fruta natural, ni muy gorda ni muy delgada, la manzana toda blanca, amarilla, casi blanca, no muy gorda, manzanilla regular.
Manuel Escobar, Villamanrique

El peso medio de los perillos es de 22 g y el de las manzanas de 15 g Con relación a las dimensiones de los frutos hay también una gran diferencia en la longitud del pedúnculo en el fruto del perillo, que es mucho más largo, con 25 mm, frente a los 13 mm de su hermano varietal, y que en ambos presenta un gran hundimiento en la zona de inserción. La pulpa del perillo aparece como un poco más blanda que en el manzano, de colores crema-amarillento frente al color más blanco del manzano. En ambos tiene consistencia harinosa que acentúa el dulzor conforme avanza el proceso de masticación.
¿Y la fruta qué es, para los postres siempre, no?
Para los postres. Si tú tenías una finquilla pues tenías los árboles, como yo los tengo aquí, pues entonces los tenía mi padre… tenía higueras, granados, tenía todos los arbolillos esos, para eso, por eso te digo que … y manzanas igual, las manzanitas eran unas manzanilla chicas, muy ricas por cierto, muy harinosas y muy buenas. Ésas [una variedad no local que cultiva] también están harinosas, pero me parece a mi que se llevaban el tiro las antiguas.
Diego Rodríguez, Villamanrique

En las entrevistas realizadas aparecen como criterios más comunes para valorar las manzanas locales el tamaño, el sabor y la textura de la pulpa, mientras que categorías como la fecha de maduración y capacidad de conservación no parecen servir de referente para la gente. Uno de los criterios que más importancia tiene para la agronomía para diferenciar variedades es el color de la piel, donde los peros amarillos como los locales de Doñana entrarían en el teórico grupo de los golden. Asimismo para la agronomía es relevante la precocidad de maduración y características de la coloración como la intensidad y el tipo de color: liso o estriado. También es un criterio la capacidad de conservación en frío y la resistencia a la caída de fruto maduro, si se dan las alternancias de cosechas, y otras características más genéricas como tamaño, piel fina, presencia de lenticelas grisáceas en la piel (puntitos grises), sensibilidad al russenting, etc.
Al no elaborarse sidra ni nada parecido en la zona, la acidez tampoco es algo valorado por el conocimiento local. Los manzanos autóctonos en Doñana no tienen carácter ácido y sí son buenos para su consumo en fresco.

El aspecto de los manzanos locales, su tamaño, parece ser uno de los motivos que más haya influido para su desvalorización desde lo local y para que dejen de ser cultivados, combinado con el fácil acceso a las manzanas en el mercado local. Podemos interpretar incluso que, según los testimonios de los informantes, el reducido tamaño de estos perillos en comparación con las manzanas de los mercados se ha ido percibiendo, poco a poco, como un defecto en el desarrollo del frutal, lo que no ha pasado con otros frutos, donde ninguna valoración del tamaño se ha visto como defecto.
Por aquí es que hay poco manzano. Nosotros hemos tenido aquí a la vera del portal un manzano, que era un pero, me lo regaló su tío Juan [el tío de su marido] el pobre, también de los huesos... Traía él manzanas de la plaza y ahora me lo tiraba allí a un alpende que tenía y estaba una maceta allí y nacieron allí dos o tres. Y nosotros lo plantamos a la vera de la casa. Pero eso me parece a mí que no priva aquí, se ha llevado aquí 30 años y el pero más gordo que ha echado ha sido así. Y el año pasado lo arrancó y puso un olivo gordal.
María Josefa Villarán, Almonte
Ecología
Desde la agronomía los pomoideos como el peral y el manzano se describen como similares en cuanto requerimientos edafoclimáticos se refiere. Pero ocurre que, quizá por la amplia difusión de uso del peruetanero (o peral silvestre) como patrón para el peral (que le confiere más adaptabilidad local), los perales tienen mucha más presencia en la zona que los manzanos, que apenas hay. Serán entonces, según los testimonios y los ejemplares localizados, el manzano y el perillo los pocos manzanos que se comporten bien en la zona, encontrándose las dos variedades en los arenales de Almonte y en secano. Quizá sus peculiares formas responden al logro de una gran especificidad adaptativa al entorno.

El manzano es una especie exigente en frío, lo que pueda ser una de las limitaciones en Doñana, y menos sensible a las heladas primaverales que el peral, por ser de floración más tardía. La especie por lo general se adapta muy bien a altitudes de 600-1000 m que mejoran sensiblemente la coloración y la calidad del fruto (firmeza) en comparación con zonas de llanura (AGUSTÍ, 2004:266).
Curiosamente, cuando la especie se describe como muy dependiente del agua (AGUSTÍ, 2004:267), los manzanos locales en Doñana son de secano, como muchos otros frutales autóctonos. En las zonas cálidas como el área de estudio, desde la agronomía se especifica que pueden existir problemas de coloración insuficiente de los frutos (AGUSTÍ, 2006:261), pero no parece que en los peros y manzanos se perciba ningún problema de coloración.
Otro aspecto en que destacan las manzanas locales de Doñana es su precocidad, pues a finales de junio los frutos estaban todos en el suelo del árbol ya que se había sobrepasado su maduración. Teniendo en cuenta que la temporada de peros en la sierra de Huelva comienza finales de agosto, estos peros se pueden considerar como muy tempranos, carácter potenciado en frutales que se desarrollan en suelos arenosos, como estos dos manzanos, y que además constituye una de las principales cualidades buscadas por la agricultura moderna, la precocidad de la producción.
¿Y manzanas o peros que haya conocido aquí antiguos?
Uhm, todas esas cosas... manzana sí ha habido aquí, otra cosa antigua, una manzana común, era chiquitita así.
¿Rojita?
Eran…, eran dulces. Después el pero aquí no se ha dado nunca, cuando están cargados se caen todos, vamos que yo lo he visto este año mismo, un pariente mío tiene una finca y estaban todos cargados y pero cuando vino el calor dijeron a caerse y se quedó vacío…
Este clima no es el suyo, ¿no?
Qué va, esta calor no la soporta la manzana.
¿Y alguna otra manzana además de esta dulcecita chiquitita que me está comentando?
Había otra un poquito más gorda, pero claro, de nombre no se puede buscar. Yo recuerdo de las chicas, y de otra más grande, con el mismo gusto que la chica, será… no sé si la habrás visto alguna vez, a ésta se le tiraba un bocado así y se ponía oscura al momento.
Se oxida muy rápido…
Ay, ay, me acuerdo yo de eso [dice melancólico]…
Gregorio González, Villamanrique

El proceso de oxidación de la pulpa es característico en las manzanas. Cuando se hacen almíbares, por ejemplo, la tradición es la de añadir un antioxidante como un trozo de limón o unas gotas de su zumo en el recipiente con agua donde se van depositando las manzanas peladas para preparar su cocción. Durante la examinación de estos frutos nos llamó la atención cómo en el manzano, como se puede apreciar en la imagen superior, el proceso de oxidación ocurre mucho más rápido que en el perillo, que parece aguanta más, pero 15 minutos después de la exposición de la pulpa al ambiente ambos están negros, como se decía en la cita anterior.
Durante el trabajo de campo no nos ha sido posible evaluar la productividad de estos manzanos enanos pero hay algo que puede ayudar a tener una idea sobre este aspecto. En la temporada en que entramos en contacto con estos dos árboles se podía observar cómo a los pies de los árboles había en el suelo una gran cantidad de frutos podridos. Ya fuese porque no se recolectan las manzanas o porque incluso así se dejan muchas de ellas atrás, no parece que la productividad de estas variedades sea baja en absoluto.

Manejo del suelo y riego
En la introducción a este capítulo lamentábamos la falta de información con respecto al manejo de los manzanos locales, por una situación de pérdida del conocimiento relacionada con la erosión genética de la especie. Los únicos ejemplares que localizamos se encontraban inmersos en una finca de vides, en las arenas del suroeste de Almonte. Allí, en régimen de secano, las dos variedades subsistían acompañando a un grupo de vides zalema. El terreno en la vid se labra dos veces al año y se fertiliza, por lo que cabe suponer que los manzanos autóctonos se beneficien de estos cuidados también, al estar insertos en el mismos agroecosistema.
Todos los informantes que han hecho el esfuerzo de recordar las manzanas locales antiguas hablan siempre de ellas en secano, como pasa con la mayoría de frutales autóctonos cuando se recuerdan en tiempos pasados.
D.: Otra [variedad de manzano] que era más gordita, más gorda, hace tantos años, que no me acuerdo. Que cuando existían los manzanitos… pero el que yo tengo echa las manzanas más gordas que los que teníamos aquí antiguamente, los de secano, que eran más chicas. Éstos son del Quema, que me lo trajo Jesús, y se trajo plantones y puse yo allí uno.
L.: Que echa unos peros así de gordos, pero que tiene gusto a manzana, harinosa, que le dicen harinosa.
Diego Rodríguez y Lola Delgado, Villamanrique

Reproducción
En Doñana y otras zonas donde se practique agricultura tradicional, cuando hay especies de frutal que cuentan con una variedad más silvestre, como el peruétano o el almendro agrio, éstas suelen utilizarse como patrón franco para reproducir las variedades más dulces. En zonas de cultivo de manzano tradicional, las diferentes variedades suelen reproducirse utilizando patrones de manzanos silvestres que se denominan bravíos, maguillos o mailleros (como se denominan en Galaroza en la Sierra de Huelva). En la zona de estudio los manzanos locales, los únicos ejemplares que se han observado para el perillo y el manzano, no están injertados, hay una continuidad en la planta. Contrariamente a lo que podía observarse en el perillo, el manzano presentaba gran cantidad de esquejes radicales, de chupones, que casi alcanzaban en altura al árbol principal, dando testimonio de su fuerza y vigorosidad. La utilización frecuente en el peral de patrones de peruétano o membrillo no parece darse con el manzano y desde el conocimiento local no se aconseja esta práctica.
¿Éste [el membrillo] se puede injertar en pera y en pero?
También, es la misma pipa.
¿Y la gente lo suele hacer aquí?
Se suele hacer, pero no se hace mucho porque esto tiene una madera que cría muy poco, la madera del membrillo tiene un crecimiento muy lento, y los peros tienen una madera de un crecimiento muy grande. Entonces, al injertar el palo aquí, el palo injertado crece mucho y el otro crece poco y lo parte de seguida. No tiene madera para aguantarlo.
Antonio Medina, Hinojos

De la poca memoria agrícola que se ha podido recuperar con respecto a los manzanos y su reproducción, nos hemos encontrado con más historias y anécdotas de la tensión entre quienes eran guardianes de variedades locales de escasa distribución y aquellos que buscaban material de propagación de éstas.
De ésos... [los manzanos] ya nos hemos acostumbrado nosotros a buscar las plantas más gordas, la fruta más gorda. Porque ése me lo traje del corral, de donde trabajaba ése [su amigo] que estuvo ayer aquí. Estaba él en la casa ésa, de ahí me traje yo ése [un melocotón local], y estuve por coger una espiga, un cachito de palo para injertar un manzanito que tenía, que tenía dos manzanitos de esta altura, de los enanos, y estaban arracimados de manzanas, y manzanas gordas. Y le digo un día: «voy a tener que cortarle dos o tres ramitas a ése...», y dice: «pues como nos vea [el dueño] cogerle una ramita nos echa de aquí a los dos». Claro, cada vez que salíamos para allá, digo «cualquier día le quito yo eso», pero él [el dueño] estaba siempre asomado por la ventana... porque se enteró que le dije un día: «Miguel, cualquier día me llevo yo una ramita de ésas e injerto yo un manzano allí».
Manuel Escobar, Villamanrique
Poda
En los manzanos locales se observa cierta tendencia a producir frutos en los extremos de las ramas, con lo que en caso de practicarse alguna poda ésta iría encaminada a favorecer estas estructuras de madera cuando se hiciese en invierno, al estar el árbol en reposo.

Ha de quedar claro, de todas formas, que los ejemplares localizados tenían aspecto de recibir poco cuidado de este tipo, presentando una gran maraña de ramas que crecen en todos los sentidos, más caótico en el perillo, como buen arbusto, y algo más organizado en el manzano, que emite grandes varas horizontales en la base y más verticales conforme se alcanza la parte más distal del tronco.
¿Aquí no se limpiaban los manzanos?
M.: No se limpiaba mucho, no limpiaban.
¿Aquí no se han podado?
M.: Sí, sí, aquí se podan los naranjos y los manzanos y eso, pero esa especie de perillo no se podaba, era muy baja y eran muy anchos.
¿Y eso por qué ha desaparecido?
M.: Yo qué sé, porque la gente eso...
A.: Yo me acuerdo que mi padre tenía en el campo.
¿Y eran buenos de sabor?
M.: Sí, eran muy buenos.
A.: Sí, sí, eran muy ricos, eran muy ricos. Mi padre, como se criaban antes los cochinos en casa, echaban tantísimos que los traía y alimentaban a los cochinos, yo me acuerdo que yo los cogía… los perillos, sí, eran muy ricos, muy dulces.
Manuel Acosta y Antonia Martínez, Almonte
Dentro de los limitados cuidados de poda que podían observarse, el manzano presentaba indicios de alguna poda. Como se ha descrito en otros frutales, este árbol tenía algunas ramas desmochadas, sobre todo las más apicales, quizá para controlar un poco el crecimiento vertical del árbol y animar la proyección horizontal de este.

Recolección, uso y aprovechamiento
La información de que se dispone sobre formas tradicionales de recolección de los perillos y las manzanas, o variaciones de esta práctica específica según el tipo de frutal, es escasa. Siempre se ha destacado que eran muy pequeños, con lo que útiles propios de la recolección como escaleras, por ejemplo, no tenían sentido con estos frutales.
A lo largo de las citas que se recogen en este capítulo se viene repitiendo la idea de lo ricas que estaban estas manzanas locales, con texturas harinosas y sabor azucarado, dulce. Su consumo en fresco parece el más extendido o el que más se recuerda, cuando apenas nadie ha comentado su preparación en almíbares o transformados de alguna otra manera. Algunas citas recogen la idea, muy común para el resto de frutales, de cómo los frutos se aprovechaban para alimentar el ganado que poseyera la familia, bien los cochinos o, seguro que también, las aves de corral.

Por último decir que en los dos ejemplares caracterizados no se ha percibido ningún síntoma de plagas o enfermedades, si acaso algunos frutos picados por los pájaros, pero nada como pulgones, hongos u otras afecciones. Tampoco los testimonios de los informantes recogen descripciones sobre los problemas de salud de estos manzanos autóctonos.